Hemos sometido a José Ramón Fernández a nuestras cinco preguntas. Lo podría oír el lunes 9 de septiembre en su master-class de Creador.es que ha dado por titular “Vamos a escribir juntos por unas horas”.

– ¿Por qué escribir teatro?

Entiendo que la pregunta es por qué escribir teatro en vez de novela, poesía, ensayo… Me gusta una expresión antigua: escribir para el teatro. Es decir, para otros, para un equipo en el que me integro, en el que entiendo la literatura como un elemento más dentro de un todo en el que la luz, la música, la danza, la interpretación… construyen un hecho de arte. Además, eso: no una obra, un hecho, una acción, algo que sucede en un momento y luego es sólo memoria, por muy digitales que sean los vídeos. Escribo teatro porque hay otros que harán con eso que escribo una función, porque escribo con ellos.

– ¿El teatro es un arma? Si lo fuese, ¿para qué?

A veces, sí. A veces usamos el teatro para defendernos de lo que pasa fuera, de la indiferencia, de las opresiones, de lo que no funciona bien, de que las manzanas no huelen. De la tristeza o de la soledad. No sé si sirve para cambiar cosas pero sí he tenido en ocasiones la sensación de que escribía lo que tenía que escribir; de que, escribiendo determinadas páginas, hacía lo que tenía que hacer.

– ¿La realidad y la ficción son las dos caras de una misma moneda? ¿Cómo se introduce la realidad en la ficción, o cómo lo has hecho tú?

La ficción es, para mí, un modo de concentrar la realidad, de poder contarla. Piensa en los sueños. Sueñas con que haces un viaje con una persona. Y ahí está. O en los recuerdos, que son formas de reconstruir la realidad inventando lo olvidado, seleccionando, creando elipsis. Escribes una ficción acerca de un recuerdo personal o recreando un momento de la vida de otro. Tal vez, lo que me resulta más difícil – lo he hecho varias veces – es convertir en personaje teatral a una persona real, escribir con sus palabras, trazar en pocas frases quién era esa persona: Cajal, Negrín, Unamuno, Goya… Es, por otra parte, un viaje fascinante.

– Tu dramaturgia trabaja los sentimientos muchas veces a partir de imágenes o silencios. ¿Por qué y para qué los utilizas?

Puede sonar raro, pero desconfío de la capacidad de las palabras. Muchas veces va a contar muchas más cosas el silencio de un actor sobre la escena que un monólogo que yo escriba. Por eso, en ocasiones, he escrito textos poblados de acotaciones que cuentan a los actores lo que ven sus ojos, lo que leen en silencio, lo que recuerdan o callan. Sé que eso se reflejará en su quietud, en su tensión, en su silencio.

– ¿Por qué crees que puede ser interesante participar en Creador.es?

A mí me han servido siempre los encuentros con otros. Como alumno, como profesor, como parte de un equipo… el contraste con el otro es lo que va a hacer que eso exista. Y el contagio que supone un encuentro de este tipo es múltiple y fascinante. Espero ser útil y aprender mucho en esa sesión. A ver, qué tal nos sale.

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