Talento creadores: Marcia Césped

Por Anna Albaladejo

Marcia Cesped pasó por Creador.es en 2017. Yo no tuve la suerte de conocerla entonces, pero algo dejó sembrado en el equipo porque me pidieron que la entrevistara como cuarta y última Talento Creador.es 2021.

Muy pronto nuestros diálogos en redes me conectaron con esta creadora que me /nos hace espejo al otro lado del océano, desde ese Chile post-estallido social donde las artistas como Marcia se reescriben en tiempos convulsos.

De formación actriz, Marcia es también directora y gestora cultural. Interesada en la Antropología del Arte, cuyos estudios cursa en el Laboratorio Transdisciplinario de Investigación e Innovación Latir, en México. Creadora enfocada en el Teatro de la Memoria, el cuerpo y, especialmente en la Escritura de Autoficción, campo de acción en el que imparte con frecuencia lo que ella nombra como Fitness de autoficción.

Viajera incansable en pos de formaciones y residencias de creación en España y Latinoamérica, en 2020 ve reconocido su trabajo en Chile ganando la Muestra Nacional de Dramaturgia con su pieza “The Tank Man”, que completa una trayectoria autoral con textos y creaciones de arte y activismo como “SobreMesa”, “Trilogía del Comer y otras cosas…”, “Vida, pasión y Cueca”.

Toda una creadora feminista, poética y arte-activista, que “no tiene piel sino besos”, que no tiene “tragedias sino cenizas”. Una mujer que me motiva para volar hasta Chile, hasta Chile para descubrir sus paisajes interiores.

Así se radiografía Marcia Césped como creadora

A veces el mundo me mira y me tengo que afirmar, de lo que sea, de lo que tenga a mano. A veces tengo un cuchillo, a veces tengo una taza, una vecina, a veces tengo a mi madre, a veces tengo voces, pero más veces tengo un lápiz.

Y tengo que limpiarme.

A veces me limpio con lo que hay, un paño de cocina, un trapo seco, una toalla, un mantel, una hoja en blanco, una calle, a veces me limpio con un vino, el sonido de los ojos de un niño.

A veces el mundo se divide y cuando lo hace me culpo, no sé dónde ir, no sé desde qué lugar mirar, o de dónde hablar, o de qué rincón gritar o como sentarme a escribir, porque me hace mirar desde una orilla la otra que soy.

Cuando el mundo me muestra cuántas otras soy… vuelvo a ser.

Me cuelgo del cuello de la vida a veces.

Y cuando el mundo me escribe… siempre vuelvo a mi, siempre vuelvo a mi…

Y este es el diálogo que estuvimos intercambiando el otoño de 2021

¿Cuándo y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, compas de viaje…

Creo que por el año 2008 me atreví a escribir formalmente una obra, formé la compañía La Dama Teatro y me sumergí en el mundo de las personas que trabajan en gastronomía. Yo trabajaba desde hace años en el rubro además de hacer teatro para poder vivir y quise escribir de lo que conocía y veía dentro de un restaurante, me llamaba mucho la atención la micropolítica que se genera en estos lugares, sus constructos sociales, el machismo y sus juegos de poder, pero sobre todo la noción de qué es el servir.

Desde ahí comencé a tomar diversos talleres, estudié con Marco Antonio de la Parra, Juan Radrigán, Kartun, Spregelbud, Santiago Loza, Isidora Stevenson, Carla Zuñiga, entre otras , desde ahí hasta entonces he realizado diversas residencias donde he encontrado la riqueza de escribir en colectivo: Argentina (Panorama Sur), Francia (Chateau de Monthelon), Suiza (Pro Helvetia), Bolivia (Martadero), Perú (Iberescena)y España (Creado-res), me dieron el espacio para perfeccionarme en Autoficción y vivir la experiencia con otrxs dramaturgxs, intercambiando sentires y metodologías. Además, siempre he buscado interrelacionarme con el área de la danza, la música y el circo, ahora exploro las artes visuales, la ciencia y la antropología. 

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

En estos momentos la dramaturgia ha sido mi ancla y la estoy experimentado desde diferentes prácticas, buscando un proceso dialógico que me ayude a expandir los universos que se desatan en mí, la creatividad compartida es ahora lo que me mueve a propiciar zonas de contacto con el mundo que me rodea. Entonces las prácticas que elaboro van desde grabarme y hacer circular los audios, pedir ayuda con lecturas de algún relato y generar encuestas para movilizar opiniones. En la escena, soy de profesión actriz, por lo que la interpretación es un detonante importante al momento de escribir. La dirección también me ha ayudado a imaginar mundos posibles dentro de una ficción.

Me llaman mucho la atención los procesos creativos porque se generan abducciones intuitivas que dan forma o guían una idea donde la incertidumbre es el barco donde navego sin prisa. La escena me conmueve no tanto por lo que se produce arriba de ella, más bien por lo que deja en quien la experimenta y el proceso que inunda todo el ser de quién la escribe o realiza.


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¿Puedes contarnos en qué estás trabajando ahora?

Ahora estoy en varios proyectos. Uno de ellos es la adaptación de la primera obra de Juan Radrigán “Los testimonios de las muertes de Sabina”, estamos además levantando testimonios reales para realizar un texto ficción paralelo a la obra original, una experiencia sonoro inmersiva con los propios testimonios. Y todo esto será un podcast.

También estoy trabajando en una investigación con una amiga escultora, donde nos preguntamos las coincidencias en nuestros procesos de creación, evidenciar el proceso dialógico entre ambos oficios, mirando la transcreación y levantando una posible metodología donde ambas disciplinas se colaboren y nutran. En este proyecto es interesante el concepto de “Obra”, además del proceso y el trayecto desde el nacimiento de la idea hacia su proceso. La producción de conocimiento intuitivo que hemos levantado cada una en nuestros quehaceres, porque necesitamos ponerlos a dialogar buscando nuevas formas de interrelación.

Luego acabo de terminar mi último texto, y que lamentablemente no puedo mencionar por cosas de concursabilidad. Pero puedo decir que me obsesionan los objetos, las revoluciones, los metales y lo bélico, en estos momentos el lenguaje bélico no solo está en la guerra, sino que se ha instalado en la sociedad con la pandemia, nos atacan, nos hacen sentir el concepto de inmunidad y contra ataque con una vacuna, golpea nuestras cuerpas y nos enfrenta al aislamiento y la muerte, la amenaza somos nosotras mismas.

Además, constantemente realizo talleres de Escritura de Autoficción online, y colaboraciones con equipos creativos y escrituras colectivas.

Me llama mucho la atención que tu punto de partida ponga en relación la gastronomía y la dramaturgia. Podrías hablar de cómo esto se ha desarrollado en tus obras a lo largo de tu trayectoria y tu compañía La Dama Teatro, y en qué punto está este tema ahora en que el contexto mundial amenaza todavía más el alimento de las personas.

La cultura gastronómica aporta identidad a los territorios, las comunidades dialogan en base a sus alimentos y producciones de este, un plato en la mesa para algunos puede ser una utopía y para otrxs algo que ni siquiera se preguntan. Yo crecí en las Sobremesas, bajo un parrón, con una abuela que se desvivía por tener todo bien emplatado y variado. Las conversaciones eran eternas y los temas fluctuaban entre los militares y el gato nuevo de la casa. Creo que esas lagunas de memoria que me habitan las completo mientras escribo y el recuerdo de aquellas tardes me trae olores, pero no los diálogos. Pienso que quizás escribo desde ahí, porque necesito ficcionar aquello que no recuerdo, también por absoluta nostalgia de esos tiempos y el temor constante del futuro.

La memoria es un factor importante, cuando comemos recordamos cosas y en mi país se recuerdan bastante pocas cosas (en un sector de la población, claramente al que no le falta el plato en la mesa). Por esto mi relación con la memoria/alimento me ayuda a dimensionar poéticamente la ocurrencia de lo real en mí y al ponerlo en un contexto significativo, los procesos identificativos entre el espectador y el texto, me resultan más cercanos. Actualmente el hambre se transformó en un problema mundial, no es que antes no lo haya sido, pero ahora a todxs nos tocó la pregunta ¿Cómo llevaremos un plato a la mesa si estamos encerradxs y si no hay trabajo? Acá en Chile resurgieron las ollas comunes, otro gran y hermoso tema sobre la colectividad envuelta en una olla… donde come uno comen tres… lo interesante sería, para mí en estos momentos, dilucidar ¿Que hace que alguien que tiene apenas un pan lo divida en tres? Porque lo contrario ya lo sé… ya todxs lo sabemos.

Otro de los elementos que me conmueven en tu trabajo es la cuestión de la memoria, la personal y la colectiva. Podrías hablarnos de cómo encaras esto en tu trabajo, qué aportes y qué dificultades te supone, y especialmente qué valor tiene esto en relación a tu pertenencia geográfica a un país de historia convulsa como Chile.

Cuando hice “La Libertar del Silencio” tuve que interpelar mi escritura con el tema del exilio, mirar una parte de la historia de mi país desde un prisma que yo no conocía profundamente. En esa acción de pensar la memoria, me llama la atención de que el pasado nunca es el pasado, sino un horizonte abierto que se va construyendo desde un presente que nunca es un presente. Por eso, hay una zona ambigua, una fractura ontológica, una fisura que separa la memoria del pasado. Nunca pueden coincidir, ya que, si así fuera, se acabaría el tiempo. En ese devenir es que la escritura es un testigo siempre y también uno de los dispositivos que canaliza el diálogo entre quien recuerda y quién no. En ese caso la palabra sería el hallazgo de un corazón para volver a pasar…

Creo que lo que vivimos hoy en Chile es producto de esa imperiosa necesidad que tiene la memoria de ser memoria, la explosión de las demandas sociales no son más que años de una olla a presión intentando respirar. Es imposible crecer sin eso en las venas, es imposible que no lo tenga tatuado en lugares que ni yo misma sé, que escapan de mí cada cierto tiempo y es la escritura quien las mantiene cerca, resonando, buscando imágenes donde posarse y cuerpos donde hacerse piel. Seguramente en unos años estaré escribiendo de lo mismo… o no… no sé…

La dificultad sería entonces en que vivo en un país y en un continente en que la cultura y el arte no le convienen a un cierto grupo de personas, entonces el financiamiento para producirla es muy precario, requiere tener un corazón muy fuerte y una cuerpa a prueba de narrativas deformes, de procesos interrumpidos, y de un bolsillo abierto a pagar por lo que amamos hacer y vincular. Es agotador pero creo fuertemente en que la resistencia expande los campos de conocimiento porque nos obliga a la colectivización, la cooperación, nos ayuda a preguntarnos ¿Cómo hacemos lo que hacemos? El por qué ya lo sabemos… ahora son los procesos los que deben circular y abrirse y eso parece que solo sucede después de un estallido social. En mi país ahora se escribe una nueva constitución, una nueva narrativa, se instalará un nuevo lenguaje… la palabra estará atada al alma…. y ojalá ese nudo nunca se desarme.

Imagen: El Mostrador

Y ahora, pasando a tu actividad docente, me interesaría mucho que nos hables de esto y de cómo este trayecto puede influir o no en tu imaginario conceptual y formal como dramaturga.

Hace ya 4 años que imparto un taller de Autoficción que me ha permitido sumergirme en los recovecos de la memoria y las biografías, pero también en la colaboratividad para escribir. Creo profundamente que quien escribe no solo debe hacerlo desde su escritorio, debe abrir además la ventana para que entren cosas, pero también para que salgan (esta frase hermosa la dicen Isidora Stevenson y Manuela Oyarzún) . Este método me ha ayudado a reconocer una parte etnográfica de mi búsqueda como artista, esa que produce conocimiento, práctica y discurso a través del proceso dialógico con su entorno y contexto. El pensamiento etnográfico involucra no solo el pensamiento, también el cuerpo, las percepciones, la memoria y la intuición, esta última es la más importante, contenemos la obra dentro de nosotrxs quizás hace mucho tiempo y al momento de comenzar a configurar la documentación poética que nos ayudará a escribir, la cognición relaciona intuitivamente el proceso de descubrimiento que necesita la obra, la duda y la incertidumbre son potenciales guías al momento de experimentar los hallazgos de lo que se escribe. La docencia me permite estar en constante reformulamiento de mis propias creencias y narrativas internalizadas. Cada taller es un nuevo conflicto/desafío en el cual lxs propios participantes y sus procesos intuitivos van ayudando a reafirmar mis propios procesos de escritura. Todo es circular, todo es mutuo.

Por último, me gustaría saber cómo afecta en tu trabajo artístico la situación mundial de la pandemia: interjecciones, rumbos, bloqueos, posibilidades, sorpresas, renuncias…

Curiosamente la pandemia llegó a Chile post estallido social, eso ya había mermado la actividad cultural a campos muy acotados, el toque de queda, los militares en la calle… todo eso volvió mientras nos protegíamos de un virus mundial. Fue muy fuerte tener que volver a convivir con la vigilancia, para mí lo más terrible de todo esto ha sido la “vigilancia”, la sensación de la pérdida absoluta de libertad. Siento que ese estado estuvo presente durante muchos años en mí país y volver a vivirlo con este gobierno asesino de Sebastian Piñera, hizo que todo lo que escribí en ese tiempo, lo reflejará, de alguna manera. Tuve bloqueos muy fuertes a nivel físico porque no encontraba sentido en lo que hacía, ¿Para qué escribir en estos momentos en que mi madre podría morir?

Pero en realidad entre esperar la muerte y observarla me animé, así que participé en cuanta convocatoria había para escribir del contexto. Eso me ayudó a relacionarme con personas de otros países y reflexionar juntxs. También en Chile hace poco había obtenido el premio nacional de dramaturgia, por lo que me mantuve con mucha actividad teatral online. Por suerte, creo que llegó en el momento preciso, sin eso no sé muy bien cómo lo hubiese llevado.

Ahora sigo con la red internacional iberoamericana de escritorxs, han surgido publicaciones y encuentros, aquí puede escribir “Las Cenizas del Duque” y “Las botellas difuntas de agua”, realmente ha sido un espacio de contención y una posibilidad gigante de mirar las prácticas de lxs compañerxs iberoamericanxs, nos hemos nutrido y es algo que no creo que pare… la pandemia nos hizo preguntarnos sobre el hacer en colectivo… quizás hasta nos devolvió algo ahí…

A modo de cierre, Marcia valora así nuestra experiencia juntas:

Que agrado meterse en estas preguntas… sobre todo en tiempos como hoy, en que la pregunta del “Ser” está pulsando y detonando en tantos movimientos sociales en el mundo, el arte, en nuestras casas, en la calle… ojalá nos hubiésemos juntado en una barricada… pero creo que de cierta manera lo hicimos. Gracias por preguntarme por el fuego.


Talento creadores: Jacobo Julio

Talento creadores: Jacobo Julio

Por Anna Albaladejo

Jacobo Julio Roger, nacido en Valencia en 1972, es dramaturgo, director, gestor cultural y también actor, si se le pone delante una pieza a la que hincar el diente.

Se licenció en Dirección Escénica y Dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona aunque la mayoría de su trayectoria artística y activista la ha desarrollado en Valencia (por suerte para las que conformamos esta comunidad teatral).

En Dramaturgia se ha formado con maestros como Sergi Belbel, Sanchis Sinisterra, Paco Zarzoso, Jordi Galcerán, Matías Feldman, Alejandro Tantanian, Alberto Conejero, Eusebio Calonge, Josep Mª Miró, Santiago Loza, Romina Paula, Edgar Chías, Gabi Ochoa, Enrique Urbizu, María San Miguel o Andrés Lima, pasando de forma habitual por las sucesivas ediciones de Creador.es, donde no solo se han gestado algunas de sus piezas más sólidas sino que también ha entretejido complicidades con compañeras/os de geografías diversas.

Ha escrito y estrenado obras de autoría propia como Jose Antonio y Federico (Premio Autor Exprés SGAE 2019 y estrenada como Residencia de Creación de la sala Carme Teatre), Dies Meravellosos, Com a bésties o Fast Money (estrenada en 2019 en Ruzafa Escénica y de cuyo proceso de creación nos habla en esta entrevista).

Como muchas de las dramaturgas/os valencianas/os de su generación, ha trabajado en numerosas dramaturgias colectivas como Taxis, creada y estrenada junto a Rebeca Crespo y Nestor Mir para el Festival VEO, Puedes volver (Karaoke en desahucio), estrenada en la Sala Inestable como residencia de creación, o Abelles con el colectivo Las Federicas.

Dentro de su faceta de creación colectiva cabe destacar su compañía Francachela Teatro donde, junto a Isabel Caballero y otras actrices y creadoras valencianas, estrena y gira Menú DegustoAcción y Pecatta Minuta, textos publicados en la colección "Dramaturgias Subversivas" coordinado por Comitè Escèniques y editado por Red Escénica.

Como otro de sus trayectos a destacar está el de gestor cultural, indisolublemente ligado a una visión activista del arte, dirigiendo y programando en festivales de tanta trayectoria como el Cabanyal Íntim (junto a su compañera de quimeras, Isabel Caballero) y sus proyectos hermanos Matarranya y Polinyá Intims, además de programar la Feria de Ráfales en Casa Juano.

Cuando le pedí a Jacobo que se radiografiara en 25 palabras, su respuesta fue toda una declaración vital, artística y política:

¿25 palabras? Me sobran 20. ¡Por una nueva dramaturgia Queer!

Y a partir de aquí, como podréis intuir, toda la conversación que mantuvimos vía on-line el otoño de 2020 fue maravillosa, profunda y vital. Aquí la tenéis.

¿Cuándo y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, "compas" de viaje...

Hemos de remontarnos unos cuantos años atrás. En realidad, todo empezó de crío, cuando aún era adolescente, iba al Instituto. Mi amigo Ramonet me llevó a una curandera del Cabanyal por una lesión en el hombro tras un trompazo espectacular en la Vespino. Los médicos me dijeron que ya no podían hacer nada más y -a la desesperada- empecé a buscar otros métodos. 

Era una casita baja de la calle Rosario, me encontré con aquella santera alucinante que no paraba de rezar a discreción y hacer la señal de la cruz a cada momento, besando estampitas y sibilando credos y padrenuestros a destajo. Empezó a toquetearme y a mitad de manipularme la lesión tuvo algo parecido a un trance y me soltó así por las buenas: “Serás dramaturgo”

¡¿Que seré qué?! Esto no venía a cuento. ¿Qué dice esta loca? 

A continuación, un silencio y me pregunta que qué significa eso, no conoce esa palabra. Yo tampoco lo sabía, tuve que ir a consultarlo a un diccionario. Eran tiempos pre Google.

Así que fue una gitana cabanyalera beata la que me echó la maldición de Macbeth. Luego entré a formarme en interpretación en La máscara y, casi diez años después, entré a estudiar Dirección en el Institut del Teatre de Barcelona. Allí conocí a Sergi Belbel, que me metió el gusanillo de escribir teatro. Al volver a Valencia empecé a hacer talleres encadenados de Paco Zarzoso, que me contagió la pasión por la escritura y ya no he podido parar desde entonces.

Después he tenido la buena fortuna de estudiar con diferentes maestros que me han hecho amar para siempre jamás la dramaturgia: Sanchis Sinisterra, Jordi Galcerán, Matías Feldman, Alejandro Tantanian, Alberto Conejero, Eusebio Calonge, Josep Mª Miró, Santiago Loza, Romina Paula, Víctor Sánchez, Edgar Chías, Gabi Ochoa, Enrique Urbizu, María San Miguel, Andrés Lima… Confío en que sepan perdonarme si estoy olvidando mencionar a alguno.

Y, por supuesto, he aprendido muchísimo -tanto o más que de los tutores- de mis compis de talleres a lo largo del camino.

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

Actualmente la escritura y la dramaturgia son lo que más me apasiona, junto a la Dirección Escénica. Cuando llevas más de veinte años insistiendo en hacer teatro, necesariamente vas pasando por todas las etapas. Empiezas estudiando interpretación y encarnas personajes. Te vuelves vestuarista y utilero de ti mismo, selector de músicas y coreógrafo de tus propias partituras de movimientos.

Empezar con la Dirección fue el salto mortal que me cambió la vida. Actuar me gusta, pero dirigir me apasiona. Ahí fue donde me empecé a dar cuenta de que había encontrado un camino de vida y que todo lo aprendido durante el trayecto es valioso para la puesta en escena. Dirigir es un complicado y apasionante juego de equipo.

La escritura vino mucho después. Es la que me ha permitido volar, pero no hacia la locura, sino que, gracias a la experiencia de haber actuado y dirigido, te ayuda a mantener el equilibrio entre la cruda realidad y el sueño. Convertirte en hacedor de realidades es lo máximo, quisiera no dejar de hacerlo nunca.

La última faceta por la que he pasado ha sido la de programador teatral en los diversos festivales “íntims” que llevamos a cabo a lo largo del año, desde hace ya diez años que empezamos Isabel Caballero y yo. Ahí empiezas a entender otras cosas. Eres como el mediador entre el artista/artesano y el público. Te enseña a ver la pieza escénica: desde la producción y la viabilidad de su puesta en escena, hasta la seducción del espectador para que venga a verla y conseguir que la recepción de la obra sea la mejor de las posibles.

Cuando llevas tantos años en esto ya no te defines con una etiqueta u otra, te vuelves un hacedor de teatro. Pero ante todo, y sobre todo, desde que era un chaval y hasta el día de hoy, me defino como un ávido devorador de lo escénico. Llego a donde me alcanzan las fuerzas, el tiempo y el presupuesto, pero mi afán sería verlo todo. Y -a ser posible- no en streaming, por favor; en carne y hueso.

Es muy interesante lo que comentas de haber llegado a la escritura a través de la dirección escénica y no al revés. Puedes hablarnos un poco más de esto en la evolución de tus trabajos. 

Cuando diriges una pieza -en caso de que esté escrita previamente, claro-, necesariamente (a veces involuntariamente) estás reescribiendo esa obra.

Lo que en un inicio son apenas unas palabras en tinta impresa (o un pdf en la pantalla de un ordenador, dirán los más milenials, jeje) han de transustanciarse en carne, en piel, en respiración, en ritmo vocal, en imágenes, volúmenes y composiciones visuales, en espacio escénico, en luz, en un vestuario, un maquillaje o ausencia de él, en músicas, sonidos y silencios, en intenciones y subtextos, en colores y formas... El texto es como el principio del camino, es el mapa, el proyecto sobre plano. Desde la dirección (a través de los intérpretes, iluminadores, escenógrafos etc.) construyes el edificio y lo haces realidad. Todes somos coautores de la construcción final. Y más aún por la fragilidad y lo efímero de la construcción, ya que cada vez que se representa una pieza, la hacemos nacer; y con la misma fugacidad desaparece. Y así cada vez, en cada bolo, la estás materializando; escribiendo y narrándola en un tiempo y un espacio. Creo que me estoy extendiendo demasiado en obviedades. En definitiva, lo que quería decir es que la dirección y la autoría cabalgan juntas y no se me hace extraño ni traumático el paso de la una a la otra, sino todo lo contrario. Todo esto en lo que respecta a dramaturgia de textos ya escritos de antemano, pero en nuestra trayectoria con Francachela, las piezas que hemos creado han sido durante muchos años a partir de la creación colectiva. En estos casos ya no es que la dramaturgia y la dirección avancen parejas, están necesariamente agarradas de la mano (o más bien fundidas en un abrazo) para que la obra sea posible.

Siguiendo en la intersección entre Escritura y Dirección: cómo crees que influye en tu proceso de creación y en la escritura misma el hecho de ser director de escena.

Mucho, tal vez demasiado. Cuando lees textos no puedes evitar imaginar cómo la montarías. Lo magnífico del poder del teatro es que “todo lo imaginable es posible llevarlo a la escena”, ya que un espacio vacío puede ser lo que queramos y trasportarnos al lugar más insólito, y un intérprete puede representar a quien le dé la gana, sea una persona, un animal o un ser fantástico. Por eso quien descubre el teatro y consigue empatizar, inevitablemente se envenena de él y ya no hay manera de desengancharse. El poder del teatro es alucinante, pero para que realmente sea apasionante y se produzca la epifanía hace falta que lo que allí se cuente nos atrape, y que todo ello se vaya narrando de manera que el público pueda recibirlo en su plenitud. Ahí está la verdadera misión (a mi parecer) de la dramaturgia y la dirección.

En tu última pieza, “Fast money”, de alguna forma se entrecruzan tus roles de actor-director-autor. ¿Podrías hablarnos un poco más de esta propuesta creativa?

Fast money” en sus inicios partió a raíz de una propuesta de ejercicio en el taller de escritura de Creador.es que hicimos hace años con Alejandro Tantanian. Mi idea de partida era escribir una escena de pre-porno, o sea ese micro momento que precede al acto sexual en las películas X convencionales, donde se utiliza cualquier excusa barata tipo el pizzero o el fontanero que llega a casa y pim pam. Secuencias con una mínima trama, que apenas se sostiene y pésimamente interpretadas, que generalmente pasan sin pena ni gloria, ni mayor relevancia, ni voluntad se ser más allá de un mínimo paso protocolario hacia lo que de verdad importa. Digamos que ocupan apenas un 5% del metraje. Mi punto de partida era alterar los factores: llevar al teatro algo que solo se hace en cine (o más bien en vídeo) y que el 95% de la pieza fuera lo previo al sexo, y sólo en el último minuto final se consumara el acto.

Empecé a investigar sobre diferentes dramaturgias del cine de adultos. La mayoría son de escaso o nulo interés, clichés superficiales. Tanto en porno hetero como gay o bi. Por otro lado existe el post porno de María Llopis, Erika Lust y otras vertientes contemporáneas, que van mucho más allá del mercado mainstream. Pero estas rarezas son más cine de autor, casi de culto, que poco o nada tiene que ver con el cine de adultos comercial al uso. No era este cine al que me interesaba darle la vuelta. Este nuevo erotismo de vanguardia, poético, feminista, es casi un manifiesto político, ya es muy interesante por sí mismo.

Un amigo me habló por aquel entonces de cierta web en la que el intríngulis consistía en corromper a auténticos hombres heteros por dinero y grabarlos en vídeos caseros. En resumen, algo muy similar a la prostitución masculina, pero con una cierta trama en que se asegura que los modelos son auténticos heteros. En inglés este tipo de porno amateur tiene diversos nombres, similares a “Broke straight men”. Es sabido el afán intrínseco que tiene todo marica por los hombres heteros; similar a la fijación que sienten gran cantidad de machirulos y heteropatriarcado por el cine porno con supuestas lesbianas. Empecé a bucear y a extraer texto real de algunos de estos hombres reales (heterosexuales con mujer e hijos etc, en apuros económicos) que accedían a ser filmados masturbándose por un puñado de dólares para poder llevar algo de dinero a casa. Otros eran estudiantes, o “sin techo” o divorciados, para poder pagar la pensión de los hijos a sus ex parejas. Aquí empecé a dar en hueso y ver lo que realmente me interesaba de todo esto: la precariedad. Éste es el gran tema de la función: estamos en venta. Mejor dicho, en oferta. De esto sabemos mucho la gente de teatro. Aquí fue donde encontré la columna vertebral de la pieza, y nacieron los personajes: un obrero separado, que trabajaba en la Ford y después de un ERE se ha quedado en paro, y un chavalote de hoy en día que tampoco hay manera de que consiga curro. Uno tiene que pasarle la pensión a su ex y el otro necesita dinero para poder alquilar un piso, emanciparse de sus padres y poder empezar a vivir con su novia. Ambos han sido repescados de la cola del paro para una sesión de porno gay amateur.

Como ocurre siempre: uno ofrece la mano y le agarran el brazo. Lo que parecía que iba a ser solo masturbarse delante de una cámara, acaba en porno completo, llegando a tragar con cosas que jamás hubieran imaginado que llegarían a hacer con otro hombre. Van tragando y aceptando, y el Cámara va soltando en goteo billetes como premio. Es la dinámica de víctima y victimario, aunque no todo es tan maniqueo, los tres están bajo presión, los tres son víctimas del sistema. El Cámara es un tipo de mediana edad que se dedica a filmar porno para una web (a cuyos jefes ni conoce) porque nadie quiere contratar a un cincuentón en ninguna empresa.

La escribí para Tantanian, él era mi verdugo ideal, maligno porteño. Pero el Maestro lógicamente marchó a Buenos Aires tras el taller de escritura y se quedó en el cajón largo tiempo. Años después la presenté a Russafa Escènica como pieza breve y fue seleccionada. Entonces le ofrecí el papel de verdugo a Aurelio Delgado, a quien le pareció muy interesante la propuesta, pero declinó la oferta. Luego se la ofrecí a Manuel Puchades, que aceptó, pero justo lo seleccionó Icíar Bollaín como actor para su última peli y le pillaba de pleno en las mismas fechas. Se echaba el tiempo encima y uno de los actores me lanzó el reto de por qué no lo interpretaba yo. Ya que no quedaba apenas tiempo, teníamos que empezar los ensayos, era verano, la ciudad casi vacía y la verdad es que yo conocía mejor que nadie la pieza. Fui un inconsciente y acepté. Me había jurado a mí mismo que no volvería a hacerlo nunca, actuar y dirigir a la vez es lo que nunca jamás se debe hacer, pero el tiempo apremiaba y me lancé en plancha. Nos lanzamos los tres y fue un proceso muy chulo. Nunca había trabajado con Pep Laza ni con Héctor Fuster, pero les tenía muchas ganas. Ha sido una gozada trabajar con ellos, somos realmente muy diferentes, pero nos hemos compenetrado genial y es un gustazo cada vez que nos reencontramos para hacer bolos. Yo tenía serias dudas de cómo sería la recepción de la pieza por parte del público, ya que la temática es bastante dura, pero al final la nave ha virado hacia el humor negro y la gente se parte de risa. Al verlo en vídeo parece una suerte de stand up comedy. Pensaba que la cosa se acabaría ahí y que ya no habría ninguna actuación después del festival Russafa Escènica, pero (por suerte) cada vez que la hemos representado se ha llenado por completo el aforo y han seguido saliendo bolos, y la pieza sigue en evolución permanente. En octubre de 2020 la hemos vuelto presentar en el Sporting Club con una parte nueva, que no voy a desvelar.

Y respecto a tu faceta de programador, nos encantaría que hablaras de los festivales que has organizado estos años y qué incidencia crees que tienen en la dramaturgia y las/os creadores.

Ser programador ha sido casi sin haberlo buscado, Cabanyal íntim empezó más como una acción política y social por defender al barrio de la demolición con la única arma que teníamos: la cultura.

Luego ya ves que programar es todo un oficio, y que resulta complicado acertar siempre. Al llevar los tres festivales Íntims (Cabanyal, Matarranya y Polinyà) y, además, programar la Feria de Ráfales en Casa Juano desde hace ya siete años, vas aprendiendo a elaborar una programación para todo tipo de públicos. Es bonito y complejo estructurar una programación de vanguardia coherente, variada y de calidad. Es como armar un rompecabezas en que todas las piezas han de funcionar por sí mismas y juntas a la vez como un engranaje, ya que tenemos que contemplar diferentes disciplinas (danza, performance, nuevas dramaturgias, poesía escénica, música…)

Es también una responsabilidad, ya que gran parte de la gente acude a ciegas a los festivales, sin conocer muchas veces ni a las compañías que programamos ni por supuesto las piezas que traen, ya que la mayoría son estrenos, piezas creadas ex profeso. Y el público, generoso, muchas veces hace un acto de fe y confía en ti y se arriesga a experimentar, a ver cosas nuevas.

Lo más bonito de programar los íntims es el enorme privilegio de poder seguir los procesos de creación y evolución de las piezas. No eres el padre de las obras (o sea, no eres el dramaturgo ni el director de las propuestas seleccionadas), pero sí cuanto menos el padrino: las ves nacer, crecer, les encuentras la mejor ubicación de las posibles. Las mimas, las acompañas y las recomiendas para que el mayor número de gente las pueda ver y disfrutar con ellas. Antes que dire, actor, dramaturgo o programador, siento que lo que soy de verdad es espectador, y me emociono cada vez que se apaga la luz y empieza la acción.


Talento creadores: Maribel Bayona

Talento creadores: Maribel Bayona

Conversaciones des-Confinadas

Por Anna Albaladejo
Maribel Bayona (Valencia. 1979) es actriz, dramaturga, y directora de escena. Con una trayectoria liminal entre la palabra y el cuerpo desde su doble titulación en Filología y Arte Dramático que complementa con sus estudios de danza, hasta sus numerosas creaciones desde y para la escena donde integra las escrituras dramáticas y post-dramáticas con la performatividad y el movimiento.
Pero además, Maribel Bayona es una de esas mujeres del teatro contemporáneo catalizadoras de proyectos, como demuestra su participación como co-directora en la sala y compañía Espacio Inestable/Teatro de lo Inestable.
Como autora ha publicado 9 textos y ha escrito otros tantos en solitario o en colectivo, la mayoría de los cuales han sido estrenados como proyectos propios o en colaboración con otras compañías. Le han sido concedidas diversas Ayudas a la Creación del IVC, participó en el I Laboratori d’Escriptura Insula Dramàtaria Josep Lluís Sirera y en 2019 le fue concedida la beca de escritura que ofrece El Pavón Teatro Kamikaze.
Muy cercana desde el inicio al proyecto Creador.es, participa como docente en los laboratorios de dramaturgia para jóvenes de 2017 a 2019 y como alumna, asiste al curso de Santiago Loza en 2017, en el que brota la primera semilla de L’orquestra del silenci, texto que se estrenará el 23 de Octubre de 2020 en La Rambleta (Valencia) y del que nos habla entre otros en la entrevista.
¡Vamos a ella!

Así se radiografía Maribel Bayona como creadora
No soy una autora pura.
Soy una intérprete-autora-gestora cultural.
Me interesan los “lugares entre” o los “no lugares”.
Me interesan los textos dramáticos pero también los materiales dramáticos.
Interrelacionar la cabeza y el cuerpo. La voz y la palabra.

Y esto es lo que conversamos vía on-line durante el mes de julio de 2020

¿Cuando y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, compas de viaje...

Mi primer texto dramático breve lo escribo para la colección “Acotaciones en la caja Negra”, ahora reconvertida en “Red Escénica”. Yo estudiaba entonces Filología Hispánica, me metí en el consejo de redacción de esta revista y decidí participar en la colección de textos breves, cuya temática en ese número era el sexo, un tema sin duda con mucha enjundia.
Gracias a participar con el proyecto de la revista conocí a Jacobo Pallarés, mi compañero y socio de Proyecto Inestable, es decir, que de algún modo podría pensar que ese primer texto me ha traído hasta mi presente, aunque jamás haya habido sexo de por medio.
El texto, que se llamaba “Hueles a cama. Me encanta cuando hueles a cama” lo prologó Alejandro Jornet y se fijó en mi escritura. Así que me propuso participar como autora para dos montajes de cuarto de la ESAD, uno junto a Antonio de Paco y otro junto a Jéssica Belda. El impulso de Alejandro, Toni y Jéssica, fueron sin duda compañeros de viaje creativo y de escritura en esos primeros años y luego han llegado muchos otros. Pero digamos que fue entonces donde se fraguó la metodología de trabajar textos propios, colectivos o individuales para la escena, o a pie de escenario.
Tengo referentes variados, maestros clásicos y contemporáneos, pero quiero citar a los compañeros de viaje con los que he trabajado codo con codo o han acompañado mis procesos de escritura o creación; Jéssica Belda, Toni de Paco, Jacobo Pallarés, Rafa Palomares, Gabriel Ochoa, Jose Banyuls, Pedro Lozano, Anna Albaladejo, Xavier Puchades, Paco Zarzoso, Jerónimo Cornelles.

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

Mi relación con la escritura comienza desde la misma escena, es decir, con esa práctica de escribir para la escena y para mis propios proyectos escénicos o performativos, sola o compartiendo proceso con otros autores. En esta práctica suelo participar también como intérprete o en la dramaturgia del espectáculo y los textos han surgido de la mano del proceso creativo.
En este primer momento me identifiqué mucho con la escritura dentro del marco de la auto-ficción.

Pero también he participado en proyectos por encargo de teatro o danza para otras compañías en los que mi rol era únicamente el de autora o dramaturgista. En ocasiones también se ha asociado este rol al de dirección o ayudante de dirección.

Últimamente y gracias al apoyo de laboratorios de escritura como el de Ínsula Dramatària Josep Lluís Sirera, la beca del Pavón Teatre Kamikaze, El Torneo de Dramaturgia de Creador.es, las Ayudas a la Creación de la Generalitat Valenciana, el proyecto Escena Erasmus, las actividades anuales que propone la Asociación de Escritores de Teatro (AVEET) o Contexto Teatral he escrito textos que no han estado asociados al proceso creativo, sino que han empezado y acabado en mi cabeza y mi ordenador, aunque obviamente son susceptibles de ser representados. Pero el punto de partida ha sido el de la escritura exclusivamente, sin ir de la mano de la práctica escénica.

Revisando cómo he contestado estas dos preguntas me doy cuenta de lo importante que es incentivar la escritura de textos dramáticos desde las instituciones públicas (laboratorios, becas, ayudas) y desde el ámbito privado o asociativo.

Vera en equilibrio(s)

¿Cómo crees que influye en tu escritura el hecho de ser también intérprete? ¿Cómo es esto de interrelacionar cabeza y cuerpo, voz y palabra?
Si entendemos las artes escénicas en general y el teatro en particular como un compendio de prácticas artísticas que se interrelacionan generando un cuerpo artístico colectivo, es decir, una suma de disciplinas, de creadores trabajando juntos, de miradas compartidas, cuantos más campos conozcas, más riqueza y conocimiento tendrás en relación al rol que elijas desempeñar. En este sentido, creo que ser intérprete me ayuda a escribir, me ayuda a pensar que aquello que escribo estará vivo, será encarnado por un cuerpo y por una voz. Aquello del verbo hecho carne. Me ayuda porque he podido experimentarlo, porque intento que aquello que escribo pase también por mi cuerpo y no sólo por mi cabeza. De igual modo que si tuviera nociones musicales seguramente tendría mucho más dominio del ritmo o si fuera artista plástica tendría muy en cuenta el terreno espacial en la construcción de un texto.
Por tanto, sí pienso que me influye tener nociones de interpretación para la construcción textual, aunque vengan desde lugares casi invisibles o intuitivos. Intento tener en cuenta las necesidades de los intérpretes y las reglas de la escena, incluso aunque sea para de-construirlas.
Sin embargo, conozco excelentes autores/as que no son intérpretes y escriben textos brillantes. Así que ese conocimiento no garantiza nada, pero en mi caso, me ayuda.

Espacio(s) de Trabajo

¿Puedes hablarnos de alguno(s) de tus “textos de mesa” y “textos de escena”? ¿Crees que hay diferencia entre ellos?
Creo que ante la pregunta que planteas aparece la eterna cuestión de averiguar qué es exactamente la literatura dramática como género y dónde ubicarla, a caballo entre lo efímero y lo permanente que queda registrado en una publicación, entre el material dramático, performativo, de acción y el terreno textual, entre lo individual de un acto de escritura y lo colectivo de una puesta en escena… hay mucho que reflexionar ahí.
Yo creo que cada una de mis obras es diferente porque tiene puntos de partida diferentes y “pelajes” diferentes. Cada obra ha requerido de un proceso de escritura distinto que se ha ido revelando por sí mismo y ha derivado en un acto de escritura concreto.
Por poner dos ejemplos bien diferenciados te hablaré de “Persona-l”, un solo que hice con mi compañía Teatro de lo Inestable y “L’orquestra del silenci”, la obra que desarrollé para el Laboratorio Insula Dramatària Josep Lluís Sirera.
Persona-l estaba concebida como una pieza performativa que quería abordar el concepto de identidad y los roles de género. El trabajo de escritura empezó en una sala de teatro. Focalicé el concepto de identidad en la mirada sobre el cuerpo y por eso, la escritura comenzó en mi propio cuerpo. Las primeras acciones performativas y dramáticas dieron lugar y espacio a la palabra. El origen de la palabra estuvo en el cuerpo. En este trabajo el concepto de literatura dramática se expandió. El documento que guardo de aquella pieza está lleno de palabras dichas pero también de acciones no dichas, de coreografías de movimientos, imágenes diversas o didascalias que también eran texto dramático, operando al mismo nivel que la palabra.
L’orquestra del silenci, sin embargo, nace en un laboratorio de escritura en el que se ofrece tiempo y espacio a la palabra escrita y a la reflexión. El punto de partida es la imaginación. Sin trabas. También fue un proceso transformador por compartir otras miradas con las compañeras y el tutor. Si la escena o el cuerpo transformaron Persona-l, la interrelación con mis compañeras transformó L’orquestra. Y algo tan sencillo como no tener en cuenta la producción, hizo, por ejemplo que escribiera una obra para siete personajes, cuando hasta ahora mi máximo habían sido cuatro (tenía que producirlas, claro…) Hasta este punto están, al menos en mi caso, interrelacionados texto y escena.
Es decir, que cada nuevo proceso y texto, pienso, debe ser diferente y debe tener sus propias especificidades y reglas, dependiendo del punto de partida, el equipo, el contexto… para que realmente pueda estar vivo, para que pueda ser y revelarse.

Espacio(s) de inspiración

Cuando te has radiografiado como creadora has mencionado tu interés por los “no lugares”, ¿te refieres a esos espacios despojados de identidad e historia de los que hablaba Marc Auge? Puedes hablarnos un poco más de esos “lugares entre” que proponen autores como Pedro Falcato… Te pediría que nos ayudarás a encontrar esos “no lugares” y “lugares entre” en tus obras.
Creo que el teatro es ya en sí mismo un “lugar entre”. Y eso lo convierte en excepcional y maravilloso. Un lugar entre muchos lugares; el de la imaginación, el de la ficción, el de la metáfora, el de la literalidad, el del patio de butacas, el del escenario, el de las bambalinas… Un lugar entre muchos tiempos; el real, el de la ficción, el del espectador, el del intérprete…
Un lugar entre disciplinas artísticas, entre personas, entre convenciones, entre encuentros, entre composiciones, entre recepciones, entre cerebros…
La multiplicidad de “lugares entre” que propone el teatro me fascina y trabajar, o tener en cuenta, todas esas posibilidades cuando escribo, me divierte muchísimo y me conecta con la libertad.
En L’orquestra del silenci la primera acotación de la obra dice: Un lloc enmig del no res. Un lugar en medio de la nada… qué maravilla poder imaginar ese lugar en medio de la nada, qué privilegio intentar concebirlo. Esta es una de las cosas que más me interesa del teatro, su constante provocación e invocación a la imaginación, al juego y sus múltiples “lugares entre”, “lugares imposibles” o “no lugares” que paradójicamente, acaban siendo.

Maribel

Nos hablas de L’Orquestra del Silenci que es precisamente la pieza que vas a estrenar este otoño. Puedes compartirnos algo de su punto de partida, de su transformación en el proceso, de sus pérdidas (que sé que hubo algunas muy mágicas) y de sus hallazgos. ¿Qué intuyes que nos vamos a encontrar cuando vayamos a verla?
L’orquestra del silenci es un texto muy especial para mí, por cómo se desarrolló y por las alegrías que me ha dado a lo largo del tiempo. Empecé a concebirlo en el taller que Santiago Loza impartió en Creador-es, donde nació un boceto y una idea a desarrollar. Un mes después, apareció la primera convocatoria de Ínsula Dramatària Josep Lluís Sirera, presenté este boceto y tuve la suerte de ser seleccionada.
El punto de partida fue el fracaso. Yo arrastraba una temporada en la que me sentía especialmente insatisfecha, laboral y personalmente. Y me preguntaba qué estaba fallando. Al hacerme esta pregunta me di cuenta de que en realidad lo que quería desarrollar era una especie de defensa del fracaso, el fracaso contrapuesto al pretendido éxito que vende el capitalismo más feroz. Quería defender la pausa, la reflexión, el cuidado, la reconquista del tiempo, la modestia o la invisibilidad como modo de vida. Y esa ideología que imagino que yo intentaba conquistar para mí misma estuvo presente en todo el proceso de escritura. Sin embargo, la forma fue cambiante. Empecé escribiendo un texto muy postmoderno y acabé alumbrando, como una vez me dijo una de mis compañeras insulares, el texto más teatral que había hecho nunca. Esto tuvo que ver con la suma de miradas, como te comentaba en la pregunta anterior, las de mis compañeras Begoña, Mafalda, Antonia, María y Laura y la de Paco Zarzoso que nos acompañó a todas en el proceso de escritura.
El texto tuvo un viaje singular y una inflexión que fue transformadora. Se trata de la pérdida de la que hablabas en tu pregunta. Resulta que yo había escrito muchos materiales, un 50% del texto aproximadamente, con un estilo muy postmoderno. La verdad es que no acababa de encontrar el tono, el encaje, pero había trabajado mucho y confiaba en ese material y en encontrar pronto la luz para acabar de componerlo. Pero entonces entraron a robar en mi sala, Espacio Inestable. Y mi ordenador estaba dentro, con su funda. Dentro de la funda tenía también mi copia de seguridad. Me lo robaron todo. Tres meses de trabajo tirados a la basura. Lloré muchísimo. Y el tiempo apremiaba. Intenté reescribir los materiales, pero no funcionaba. Y entonces Paco me dijo que empezara desde cero. Que todo lo que había trabajado estaba, pero que desde su punto de vista no había encontrado todavía el lugar desde el que hablar. Yo le hice caso. Y de repente, apareció la escuela, el profesor, los personajes. Y se escribieron solos, mágicamente. La escuela walseriana que propone L’orquestra va de eso, de la renuncia y de la pérdida. De ser capaz de desprenderse. Creo que me robaran todo lo que escribí fue necesario para que consiguiera desprenderme de mí misma y pudiera nacer este texto.
En breve lo ponemos en pie. He dejado mis palabras en manos de Xavier Puchades, porque sé que las va a cuidar como si fueran suyas. Y me he rodeado de un equipo artístico maravilloso. No sé cómo será, pero confío en su melodía pausada, modesta, singular y silenciosa.

Materiales

Por último, me gustaría preguntarte sobre tus proyectos hacia el futuro y, especialmente, cómo encaras la escritura para la escena en esta época tan compleja por la crisis del covid-19.
Después de estos meses de encierro, el último trimestre del año se presenta movido, veremos si podemos hacer todo lo programado. Ojalá sí, aunque debo admitir que a veces pienso que deberíamos habernos parado a reflexionar más y a hacer menos, cara al futuro, me refiero. Aunque soy consciente que nos topamos siempre con el mismo muro, tenemos que comer.
Sin embargo, la escritura me ha salvado en el tiempo del confinamiento.
He escrito dos textos en colaboración con dos compañeros.
El primero, junto a Jerónimo Cornelles, lo estrenaremos en el Festival Russafa Escènica, en el CCCC, será el Jardín Escénico. Tiene por título “1 Km2” y es un texto para 12 personajes que reflexiona y habla de lo que hemos vivido. La escritura de este texto me ayudó a comprender y compartir proceso de escritura junto a otro dramaturgo me ayudó a enriquecerme muchísimo.
El segundo, junto a Antonio Lafuente, todavía no tiene fecha de estreno ni canal de representación, pero me permitió estar en presente con alguien. Utilizamos una metodología de trabajo de escritura compartida real, sin pactar nada, con un documento de google compartido. Y el texto fue naciendo. Era como improvisar en escena. En ese momento de pantallas de zoom, de video-llamadas, de no contacto físico y de soledad, la escritura en directo, la voz de los personajes dialogando solos, que iban definiéndose a sí mismos, sus relaciones, su carácter, su situación, incluso su forma física, me permitía vivir una especie de vida real a través de la ficción, más real que la que estábamos viviendo… fue muy extraño y muy mágico, una especie de transmutación, vivir la vida que no podía vivir a través de la escritura. Otra manera de salvarse.
Así que bueno, muchos proyectos en el tintero y en los escenarios. Intentaré hacerlos con mucho amor y con calma, sobre todo con calma.
Eso sí, si algo he aprendido en estos tiempos extraños es cuánto amo mi trabajo. Y cuán necesario es para la sociedad y qué transformador y qué relevante. Por este motivo, lo defenderé con todo mi cuerpo y con toda mi energía.
Gracias por la entrevista, qué bien sienta detenerse y reflexionar.


Mucho más sobre Albert Lladó

Mucho más sobre Albert Lladó

Describe tu Máster Class en 5 palabras
Un intento, desde el juego y la palabra, de habitar la incertidumbre a través de las posibilidades de la escena y el pensamiento.
Una cosa que amas del teatro
Que nos conecta con lo que tiene de ritual ancestral. En un mundo de pantallas y virtualidad, el teatro sigue poniendo el cuerpo como ningún otro arte.
Una cosa que amas menos del teatro
Cuando el teatro intenta, simplemente, imitar otras artes, como la televisión o el cine. Desde la butaca se comprende pronto el simulacro.
¿Crees que, realmente, la vida post-covid 19 cambiará?
Es difícil adivinarlo. Lo que está claro es que no podemos comportarnos como espectadores pasivos. Todos nosotros seremos testigos y cómplices de la resignación o, en el mejor de los casos, de la re-significación que supondrá la pandemia en nuestra forma de vivir juntos.

Recomiéndanos algo que te haya cambiado en profundidad (libro, película, obra de arte, lugar…)
Los libros de Albert Camus. Últimamente, he releído Estado de sitio, y muestra a la perfección muchas de las cosas que estamos viviendo actualmente.
¿Qué libro hay que leerse antes de ir a tu Máster Class?
Cualquiera de los libros de Eusebio Calonge, dramaturgo de La Zaranda.
Manías o rutinas que tienes cuando escribes o creas
Apagar el móvil. Y poca cosa más.


¿Cuáles son tus referentes teatrales?
Creo que Paco Zarzoso es uno de los dramaturgos más interesantes del panorama español. No tan reconocido como merecería.
¿Cuál crees que es el valor de la pausa en las artes escénicas y en el mundo contemporáneo?
Esa idea de ritual compartido, en el que todo pasa en directo, pese a que sea una repetición perpetua. Pasado, presente y futuro se unen en el teatro para contarnos que la vida siempre vuelve al origen, y que, paradójicamente, siempre es una excepcionalidad.
¿Qué lugar ocupa o debería ocupar la filosofía en la dramaturgia?
Nacen y beben de la misma fuente. Tal vez la filosofía hace la pregunta más inesperada, y el teatro la encarna. Pero son, juntas, un calidoscopio de la palabra como asombro y deseo.


Vídeo de los dramaturgos seleccionados para CREADOR.ES 2017

Vídeo de los dramaturgos seleccIonados para CREADOR.ES 2017

https://youtu.be/S6CvtaL7HLg
Aquí tenéis el vídeo en el que os presentamos los dramaturgos que participarán en la 5ª edición de CREADOR.ES, residencias teatrales.

La música es de Polar, disco: Fireflies in the alley.

El vídeo: producido por mementoNET.

MASTERCLASS CREADOR.ES 2017




En esta ocasión contamos con: Lucía Abellán (Valencia), Sonia Alejo (Almassora), Maribel Bayona (Valencia), Mafalda Bellido (Valencia), Isabel Caballero (Valencia), María Cárdenas (Argentina), Marcia Céspec Laplechade (Chile), José María Esbec (Madrid), Paola García de la Cruz (México), Laia Lloret (Valencia), Saúl Enríquez (México), Jacobo Roger (Valencia), Nadia Rosero (Ecuador), Belén Tejedor (Valencia) y Alejandro Tortajada (Valencia).

Esta edición de CREADOR.ES tendrá a Santiago Loza al cargo del taller principal, Édgar Chías y Cristian Drut dirigirán el workshop, las masterclass serán impartidas por Lola Blasco, Beatriz, Catani, María San Miguel y Marilia Samper.






Mesa redonda: visibilidad del creador/a - dramaturgo/a

Mesa redonda: visibilidad del creador/a - dramaturgo/a

Moderador: Gabriel Ochoa, director de CREADOR.ES.
Daniel Ramírez y Eva Redondo, editores de CONTEXTO TEATRAL.
Fernanda Medina, archivo IVM, CulturArts.
Xavier Puchades, dramaturgo y representante de AVEET.
Roberto García, dramaturgo y miembro del Consell Territorial de SGAE Comunitat Valenciana.


Mesa redonda

Jueves, 15 de septiembre 2016.
18:30 horas.
Teatro Off (Calle Turia, 47)



Jibbe Willems: masterclass y lectura dramatizada de "Texal/Texas"

Jibbe Willems en CREADOR.ES

Fotografías de la lectura dramatizada de la obra de Jibbe Willems "Texel/Texas" dirigida por Yevgeni Mayorga. Después de la representación tuvo lugar la masterclass del autor Jibbe Willems que tenía por título "Fracasa mejor". El acto tuvo lugar en la sala Matilde Salvador del Centre Cultural La Nau.











2ª Semifinal I Torneo Dramaturgia Creadores: fotografías

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Fotografías de la 2ª Semifinal del I Torneo de Dramaturgia Creadores

Se enfrentaron los textos de Víctor Sánchez y Maribel Bayona. La lectura dramatizada corrió a cargo de Inma Sancho y Carles Sanjaime. El acto fue presentado por Nelo Gómez. El texto ganador fue el de Víctor Sánchez. La gran final se celebra el martes 13 de septiembre, a las 20 horas, en la Sala Off.

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Masterclass y lectura dramatizada de textos de Jibbe Willems: "Fracasa mejor".

FECHA: Lunes, 12 de septiembre 2016.
HORA: 17:00h.
LUGAR: La Nau, Centro Cultural de la Universidad de Valencia.
Calle de la Universidad, 2. 46003. Valencia.

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Marta Buchaca.
Miércoles, 12 de septiembre.
17:00.
Centre Cultural La Nau.
Universitat de València.[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_empty_space height="30px"][vc_wp_posts title="NOTICIAS" number="6"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="15px"][/vc_column][/vc_row]


Enrique Herreras en CREADOR.ES: fotografías

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Enrique Herreras: teatro y pensamiento

Enrique Herreras impartió un seminario intensivo en CREADOR.ES 2016. La clase versó sobre: "Teatro y pensamiento: algunas aportaciones del teatro al pensamiento contemporáneo".[/vc_column_text][vc_empty_space height="15px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][wolf_single_image image="4287" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][vc_empty_space height="10px"][wolf_single_image image="4285" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][vc_empty_space height="10px"][wolf_single_image image="4290" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][wolf_single_image image="4289" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][vc_empty_space height="10px"][wolf_single_image image="4288" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][vc_empty_space height="10px"][wolf_single_image image="4292" image_style="shadow" full_size="1" hover_effect="default"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="15px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_gmaps link="#E-8_JTNDaWZyYW1lJTIwc3JjJTNEJTIyaHR0cHMlM0ElMkYlMkZ3d3cuZ29vZ2xlLmNvbSUyRm1hcHMlMkZlbWJlZCUzRnBiJTNEJTIxMW0xOCUyMTFtMTIlMjExbTMlMjExZDMwNzkuODc3NTI0MDE2ODY1NyUyMTJkLTAuMzc0NzkwNDQ4ODAyMzkyMjYlMjEzZDM5LjQ3MjA5NTUyMDM2NzE1JTIxMm0zJTIxMWYwJTIxMmYwJTIxM2YwJTIxM20yJTIxMWkxMDI0JTIxMmk3NjglMjE0ZjEzLjElMjEzbTMlMjExbTIlMjExczB4ZDYwNDhiMzA5YWQ3MmIzJTI1M0EweDcxMWM5NjIyOTMxYjZkMGUlMjEyc0NhcnJlciUyQmRlJTJCbGElMkJVbml2ZXJzaXRhdCUyNTJDJTJCMiUyNTJDJTJCNDYwMDMlMkJWYWwlMjVDMyUyNUE4bmNpYSUyNTJDJTJCVmFsZW5jaWElMjE1ZTAlMjEzbTIlMjExc2VzJTIxMnNlcyUyMTR2MTQ3MzQwNzU2MjI5NiUyMiUyMHdpZHRoJTNEJTIyNjAwJTIyJTIwaGVpZ2h0JTNEJTIyNDUwJTIyJTIwZnJhbWVib3JkZXIlM0QlMjIwJTIyJTIwc3R5bGUlM0QlMjJib3JkZXIlM0EwJTIyJTIwYWxsb3dmdWxsc2NyZWVuJTNFJTNDJTJGaWZyYW1lJTNF"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_empty_space height="30px"][vc_column_text]

Masterclass y lectura dramatizada de textos de Jibbe Willems: "Fracasa mejor".

FECHA: Lunes, 12 de septiembre 2016.
HORA: 17:00h.
LUGAR: La Nau, Centro Cultural de la Universidad de Valencia.
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Marta Buchaca.
Miércoles, 12 de septiembre.
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Presentación obra literaria de Romina Paula

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Presentación de la obra literaria de Romina Paula

Gabi Ochoa presentó la obra literaria de Romina Paula dentro del marco de CREADOR.ES. El acto, que tuvo lugar en La Cantina de la Off, se convirtió en una charla sobre los procesos creativos entre Ochoa y la dramaturga argentina.

Las publicaciones de la obra de Romina Paula son "¿Vos me querés a mí? (2005), "Agosto" (2009), "Tres obras" (2013) y "Acá todavía" (2016) todas las obras han sido publicadas por Editorial Entropía.

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Masterclass y lectura dramatizada de textos de Jibbe Willems: "Fracasa mejor".

FECHA: Lunes, 12 de septiembre 2016.
HORA: 17:00h.
LUGAR: La Nau, Centro Cultural de la Universidad de Valencia.
Calle de la Universidad, 2. 46003. Valencia.

 

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Marta Buchaca.
Miércoles, 12 de septiembre.
17:00.
Centre Cultural La Nau.
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