Jordi Casanovas: “Drama = obstáculo x deseo / tiempo disponible”

El reconocido dramaturgo Jordi Casanovas fue el último ponente en el ciclo de conferencias celebradas dentro de las actividades de la cuarta edición de las residencias teatrales CREADOR.ES. De aquella masterclass seleccionamos algunas de las ideas más interesantes sobre la creación teatral que aportó Casanovas a los asistentes.

Me planteé no seguir fórmulas concretas a la hora de escribir teatro.

No hay que tener miedo a escribir muchas obras de teatro o a buscar la obra perfecta. Todas mis obras tienen algo de imperfección, pero no pasa nada.

Para mi escribir es el camino inverso a actuar.

En la escritura hay que improvisar y dejarse llevar.

Hay que defender, crear , entender el pensamiento de todos los personajes. Hay que ser capaz de meterse en la cabeza de todos los personajes y poder defenderlos.

La unidad mínima dramatúrgica es el choque de dos réplicas que generen emoción. Es el átomo inicial del teatro.

Todo personaje debe generar lo que el otro personaje dice, así descubriremos si esa escena nos funciona.

El dramaturgo tiene que estar buscando constantemente la punta a todo.

single-image
single-image
La bola de nieve

Usando la Bola de Nieve, para mantener el interés, la resolución del conflicto debe generar obstáculos que superen el conflicto resuelto.

La solución ha de llevar al personaje a una problemática todavía mayor, nunca a una solución porque se acaba la obra.

El drama es igual a: el obstáculo multiplicado por el deseo y partido por el tiempo que se dispone. Si el obstáculo es pequeño el drama también, si el deseo no es intenso no genera emoción. A medida que se cuenta con poco tiempo, se intensifica el drama.

Importante huir de la verbalización de los sentimientos. Hay que generar las imágenes de los sentimientos. Con las palabras somos demasiados racionales.

Si generamos una expectación, hay que cumplirla. No se debe jugar con ella si no se puede contar algo extraordinario.

El espectador va al teatro a ver algo que desconoce o que nunca ha visto.

Las Malas Decisiones: los personajes que toman decisiones aparentemente correctas pero que son malas al final.

Debemos hacer todo lo posible para entender la mala decisión y poder defenderla.

single-image
single-image
Dramaturgia vertical /dramaturgia lateral

La dramaturgia vertical es analítica, la dramaturgia lateral es provocativa.

La dramaturgia lateral busca, pero no sabe lo que busca hasta que lo encuentra. Hay que entrenar la mente para detectar la pepita de oro.

La dramaturgia vertical excluye lo que se aleja del conflicto central, la lateral los explora.

Con esta dramaturgia es difícil terminar y entrenar la mente para detectar y unir los hilos importantes de todo lo explorado.

La dramaturgia vertical sigue caminos evidentes, la lateral los menos evidentes.

Intento desechar todas las opciones que el espectador puede esperar para lograr sorprenderlos.

Cuando el público puede jugar para descubrir el camino, es cuando se implica, se interesa en la obra.

Hay que crear una doble tensión: la del drama del personaje y la de la dificultad del espectador para comprender la moral del personaje que está tan alejada de la del espectador/sociedad. El tabú roto.

Hay que entrenar la mirada para saber cuando has acabado una escena.

Es necesario plantearse cuál es la pregunta inicial de la escena. Cuando se responde, se termina la escena.

single-image
single-image
single-image
single-image
Obras: hacia adelante / hacia atrás

Las obras se definen en dos tipos: las que avanzan hacia delante, donde un detonante obliga a los personajes a avanzar hasta descubrir quienes son. Lo importante son las acciones y las consecuencias para ver cómo se construye el personaje. Las acciones tienen que estar muy definidas para que no falle la obra, los personajes se definen al final puesto que no saben quien son hasta el final.

Las obras que van hacia atrás, donde un detonante propicia un recorrido a los recuerdos que hace que sean analizados para que los personajes comprendan quienes son. Aquí es esencial que los personajes estén muy bien definidos desde el inicio, puesto que el conflicto ya ha pasado.

Shakespeare, puedo decir, jugaba mucho a la bola de nieve.

Escribo teatro porque puedo cambiar de registro en cada obra.

En el cine, podemos creer que eso que vemos ha pasado, pero en el teatro conseguimos creer que lo que vemos está pasando. En eso el teatro gana por goleada.

Tenemos unos teatros públicos con unos medios impresionantes, pero salirse de la senda que marcan es imposible.

El dramaturgo es muy parecido al actor pero hace el camino inverso: plasma las emociones en texto y el actor saca las emociones del texto.

Lo bueno de que el teatro parezca ser tan poco importante es que podemos hacer lo que queramos.

0

*