Jordi Casanovas, el inventor

Escrito por Guillem Clua.

Jordi Casanovas siempre dice que él de pequeño quería ser inventor y que lo más parecido a ese sueño infantil es haberse dedicado al teatro. Poca gente puede decir que ha llegado a la edad adulta siendo fiel a la respuesta que dabas cuando te preguntaban qué querías ser de mayor. Creo que ahí radica una de las claves de la felicidad. Cuando miras atrás y recuerdas esa época en la que todo, incluso tu futuro, era un juego y eres capaz de reconocer a ese niño en el trabajo que haces, es muy probable que estés haciendo las cosas jodidamente bien.

Y lo cierto es que Jordi no puede dejar de inventar. Quizás por eso creyó que la ingeniería era su camino profesional, aunque rápidamente optó por Bellas Artes y no mucho más tarde, por el teatro en los primeros talleres de dramaturgia de la Sala Beckett, en los que coincidí con él. Allí la invención de máquinas o de obras de arte dio paso a la creación de universos enteros bajo la forma de textos dramáticos.Jordi Casanovas. Imparte masterclass en CREADOR.ES 2015. Residencias teatrales

Y Jordi Casanovas se puso a escribir –y a qué ritmo: el adjetivo prolífico se queda corto– y a levantar sus propios textos con su compañía Flyhard, entre los que destacan la trilogía Wolfenstein, La revolució, La ruïna o Un hombre con gafas de pasta, con las que suma varios premios. Es precisamente con este último texto, presentado recientemente con gran éxito en Madrid, que Casanovas abre su propio espacio teatral: la Sala Flyhard.

La Flyhard fue otro invento que le salió bien. El minúsculo espacio del barrio de Sants se convirtió en muy poco tiempo en el epicentro de la nueva dramaturgia contemporánea que, en ese momento, estaba viviendo un momento de esplendor en Barcelona. Todos los autores formados en el Institut del Teatre y los talleres de la Sala Beckett empezaban a generar obras maduras que encontraron su sitio en los teatros públicos, especialmente en el Proyecto T6 del Teatre Nacional de Catalunya, que acogía en residencia a seis autores por temporada para poner en escena sus creaciones en temporada regular.

Actividad teatral incesante: Jordi Casanovas

Pero Jordi no se limitó a eso. Compaginó ese invento con otros, escribió y dirigió textos cada vez más ambiciosos en el teatro público y en salas comerciales con gran éxito. Destacan su trilogía épica sobre Catalunya formada por Una història catalana, Pàtria y Vilafranca, además de su celebrada incursión en el teatro documental con Ruz/Bárcenas.

Pero los inventos no se limitaron a escribir y dirigir teatro, sino a la promoción de la creación escénica catalana con iniciativas como el Torneo de Dramaturgia del Festival Temporada Alta, que ya lleva cinco ediciones enfrentando a autores con lecturas dramatizadas de piezas cortas. De ahí han surgido textos como El crédito, de Jordi Galcerán; Losers, de Marta Buchaca; o la propia Smiley, de un servidor, entre otras. Su última iniciativa, que todos hemos recibido con entusiasmo, es la constitución de la asociación de dramaturgos Barcelona Playwrights.

Muchos inventos. Y sólo he mencionado los más destacados. Muchísimos para alguien que aún no ha llegado a los cuarenta. Seguramente el niño que soñaba con ser inventor estaría satisfecho de ese adulto que aún sigue jugando con la misma ilusión.

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EL AUTOR DEL POST

Guillem CluaGUILLEM CLUA

Guillem Clua (1973), licenciado en periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), inició su formación teatral en la London Guildhall University (Londres, Gran Bretaña) en 1994. A partir del año 2000 se vincula a la Sala Beckett de Barcelona, donde asiste a seminarios de Jordi Galcerán, Enric Nolla, David Plana, Neil LaBute, Martin Crimp y Juan Mayorga, entre otros.

Su primer texto, Invisibles, obtuvo el Premi de Teatre Ciutat d’Alcoi 2002, uno de los más importantes en lengua catalana. También escribió la adaptación en teatro-danza de la novela de Thomas Mann Muerte en Venecia (Sala Muntaner, Barcelona, 2002). En 2004, su obra La piel en llamas se hace con el Premi de Teatre Ciutat d’Alcoi por segunda vez y se estrena en la Sala Villarroel de Barcelona, obteniendo el Premio Serra d’Or de la Crítica de Barcelona como mejor texto del año. Su traducción en inglés se estrena en varias ciudades de EEUU y Latinoamérica y hasta el momento ha sido traducida al francés, italiano, alemán, polaco y griego. La obra es producida por el Centro Dramático Nacional (Teatro María Guerrero) en 2012 y obtiene una nominación a los Premios Max como Mejor Texto en Castellano.

En 2006 Clua se muda a Nueva York, donde presenta la versión en inglés de El sabor de las cenizas, una obra sobre el conflicto palestino en el Spanish Repertoir Theatre de Manhattan. Este texto no se estrena en Barcelona (Sala Muntaner) hasta abril de 2014. Su obra más ambiciosa hasta el momento, Marburg, se estrena en el Teatre Nacional de Catalunya en 2010, bajo la dirección de Rafel Duran, cosechando grandes críticas. La actriz Vicky Peña obtiene el Max a la mejor interpretación femenina protagonista por su papel en esa obra, traducida a varias lenguas y que cuenta con una producción en Caracas (Venezuela).

Su primer musical, Killer, con música de Xavier Mestres, se estrena en la Sala Muntaner de Barcelona en 2011 y debido al gran éxito, se traslada a la Villarroel dos meses después de su estreno. Culmina su gira en el Teatro Goya de Barcelona a finales de año. La obra se ha traducido al inglés y al griego y se ha estrenado en Atenas y Chipre. El director Ventura Pons prepara la versión cinematográfica. Aún en el terreno musical, el Auditori Nacional de Catalunya le encarga la escritura de una cantata, Ha pasado un ángel, que se estrenó en ese escenario en 2013.

El siguiente texto teatral de Guillem Clua es La tierra prometida, una farsa futurista sobre el cambio climático presentada en Grecia y Nueva York. Sus últimas obras son Invasión, una fábula de ciencia-ficción sobre la juventud en tiempos de guerra estrenada en el Teatro Conde Duque de Madrid en marzo de 2013 y Smiley, la comedia romántica revelación de la temporada pasada en Barcelona. La obra se estrenó en la Sala Flyhard, pasó al Teatre Lliure y acabó en el Club Capitol de las Ramblas. La producción obtuvo tres Premios Butaca (Mejor Texto, Mejor Obra de Pequeño Formato y Mejor Actor Protagonista para Albert Triola), se ha traducido a siete lenguas y ya se ha estrenado en Santiago de Chile. La próxima temporada se podrán ver diferentes versiones en México, Argentina, Ecuador e Italia. Smiley se estrena en el Teatro Lara de Madrid en su versión castellana en septiembre de 2014.

Este último año, Clua vuelve a estrenar en el Teatre Lliure de Barcelona, escribiendo y dirigiendo La revolución no será tuiteada, junto a Pau Miró y Jordi Casanovas. Textos suyos se incluyen también en el espectáculo I love TV del Club Capitol de Barcelona y en Cenizas o dame una razón para no desintegrarme, un espectáculo de danza de Chevi Muraday, estrenado en La Casa de la Portera de Madrid, con quien vuelve a colaborar en su próxima producción, En el desierto, en la que asume la dirección teatral. Esta pieza se estrena en el Matadero/Naves del Español de Madrid en octubre de 2014.

Actualmente, Guillem Clua está trabajando en un nuevo musical, 73 razones para dejarte, que se estrenará en Barcelona en enero de 2015 y en Némesis, un texto sobre la violencia en el mundo del fútbol.

En los últimos años, Clua ha centrado su trabajo también en la escritura de guiones de televisión. Destaca la popular serie de TV3 El cor de la ciutat, de la que fue director argumental las temporadas 2005/06 y 2007/08. El autor ha colaborado con otras serie de ámbito nacional y actualmente es guionista de la serie de TV3 La Riera.

Actualmente vive en Madrid.

RESIDENCIAS TEATRALES CREADOR.ES 2015

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