Talento creadores: Marcia Césped

Por Anna Albaladejo

Marcia Cesped pasó por Creador.es en 2017. Yo no tuve la suerte de conocerla entonces, pero algo dejó sembrado en el equipo porque me pidieron que la entrevistara como cuarta y última Talento Creador.es 2021.

Muy pronto nuestros diálogos en redes me conectaron con esta creadora que me /nos hace espejo al otro lado del océano, desde ese Chile post-estallido social donde las artistas como Marcia se reescriben en tiempos convulsos.

De formación actriz, Marcia es también directora y gestora cultural. Interesada en la Antropología del Arte, cuyos estudios cursa en el Laboratorio Transdisciplinario de Investigación e Innovación Latir, en México. Creadora enfocada en el Teatro de la Memoria, el cuerpo y, especialmente en la Escritura de Autoficción, campo de acción en el que imparte con frecuencia lo que ella nombra como Fitness de autoficción.

Viajera incansable en pos de formaciones y residencias de creación en España y Latinoamérica, en 2020 ve reconocido su trabajo en Chile ganando la Muestra Nacional de Dramaturgia con su pieza “The Tank Man”, que completa una trayectoria autoral con textos y creaciones de arte y activismo como “SobreMesa”, “Trilogía del Comer y otras cosas…”, “Vida, pasión y Cueca”.

Toda una creadora feminista, poética y arte-activista, que “no tiene piel sino besos”, que no tiene “tragedias sino cenizas”. Una mujer que me motiva para volar hasta Chile, hasta Chile para descubrir sus paisajes interiores.

Así se radiografía Marcia Césped como creadora

A veces el mundo me mira y me tengo que afirmar, de lo que sea, de lo que tenga a mano. A veces tengo un cuchillo, a veces tengo una taza, una vecina, a veces tengo a mi madre, a veces tengo voces, pero más veces tengo un lápiz.

Y tengo que limpiarme.

A veces me limpio con lo que hay, un paño de cocina, un trapo seco, una toalla, un mantel, una hoja en blanco, una calle, a veces me limpio con un vino, el sonido de los ojos de un niño.

A veces el mundo se divide y cuando lo hace me culpo, no sé dónde ir, no sé desde qué lugar mirar, o de dónde hablar, o de qué rincón gritar o como sentarme a escribir, porque me hace mirar desde una orilla la otra que soy.

Cuando el mundo me muestra cuántas otras soy… vuelvo a ser.

Me cuelgo del cuello de la vida a veces.

Y cuando el mundo me escribe… siempre vuelvo a mi, siempre vuelvo a mi…

Y este es el diálogo que estuvimos intercambiando el otoño de 2021

¿Cuándo y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, compas de viaje…

Creo que por el año 2008 me atreví a escribir formalmente una obra, formé la compañía La Dama Teatro y me sumergí en el mundo de las personas que trabajan en gastronomía. Yo trabajaba desde hace años en el rubro además de hacer teatro para poder vivir y quise escribir de lo que conocía y veía dentro de un restaurante, me llamaba mucho la atención la micropolítica que se genera en estos lugares, sus constructos sociales, el machismo y sus juegos de poder, pero sobre todo la noción de qué es el servir.

Desde ahí comencé a tomar diversos talleres, estudié con Marco Antonio de la Parra, Juan Radrigán, Kartun, Spregelbud, Santiago Loza, Isidora Stevenson, Carla Zuñiga, entre otras , desde ahí hasta entonces he realizado diversas residencias donde he encontrado la riqueza de escribir en colectivo: Argentina (Panorama Sur), Francia (Chateau de Monthelon), Suiza (Pro Helvetia), Bolivia (Martadero), Perú (Iberescena)y España (Creado-res), me dieron el espacio para perfeccionarme en Autoficción y vivir la experiencia con otrxs dramaturgxs, intercambiando sentires y metodologías. Además, siempre he buscado interrelacionarme con el área de la danza, la música y el circo, ahora exploro las artes visuales, la ciencia y la antropología. 

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

En estos momentos la dramaturgia ha sido mi ancla y la estoy experimentado desde diferentes prácticas, buscando un proceso dialógico que me ayude a expandir los universos que se desatan en mí, la creatividad compartida es ahora lo que me mueve a propiciar zonas de contacto con el mundo que me rodea. Entonces las prácticas que elaboro van desde grabarme y hacer circular los audios, pedir ayuda con lecturas de algún relato y generar encuestas para movilizar opiniones. En la escena, soy de profesión actriz, por lo que la interpretación es un detonante importante al momento de escribir. La dirección también me ha ayudado a imaginar mundos posibles dentro de una ficción.

Me llaman mucho la atención los procesos creativos porque se generan abducciones intuitivas que dan forma o guían una idea donde la incertidumbre es el barco donde navego sin prisa. La escena me conmueve no tanto por lo que se produce arriba de ella, más bien por lo que deja en quien la experimenta y el proceso que inunda todo el ser de quién la escribe o realiza.


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¿Puedes contarnos en qué estás trabajando ahora?

Ahora estoy en varios proyectos. Uno de ellos es la adaptación de la primera obra de Juan Radrigán “Los testimonios de las muertes de Sabina”, estamos además levantando testimonios reales para realizar un texto ficción paralelo a la obra original, una experiencia sonoro inmersiva con los propios testimonios. Y todo esto será un podcast.

También estoy trabajando en una investigación con una amiga escultora, donde nos preguntamos las coincidencias en nuestros procesos de creación, evidenciar el proceso dialógico entre ambos oficios, mirando la transcreación y levantando una posible metodología donde ambas disciplinas se colaboren y nutran. En este proyecto es interesante el concepto de “Obra”, además del proceso y el trayecto desde el nacimiento de la idea hacia su proceso. La producción de conocimiento intuitivo que hemos levantado cada una en nuestros quehaceres, porque necesitamos ponerlos a dialogar buscando nuevas formas de interrelación.

Luego acabo de terminar mi último texto, y que lamentablemente no puedo mencionar por cosas de concursabilidad. Pero puedo decir que me obsesionan los objetos, las revoluciones, los metales y lo bélico, en estos momentos el lenguaje bélico no solo está en la guerra, sino que se ha instalado en la sociedad con la pandemia, nos atacan, nos hacen sentir el concepto de inmunidad y contra ataque con una vacuna, golpea nuestras cuerpas y nos enfrenta al aislamiento y la muerte, la amenaza somos nosotras mismas.

Además, constantemente realizo talleres de Escritura de Autoficción online, y colaboraciones con equipos creativos y escrituras colectivas.

Me llama mucho la atención que tu punto de partida ponga en relación la gastronomía y la dramaturgia. Podrías hablar de cómo esto se ha desarrollado en tus obras a lo largo de tu trayectoria y tu compañía La Dama Teatro, y en qué punto está este tema ahora en que el contexto mundial amenaza todavía más el alimento de las personas.

La cultura gastronómica aporta identidad a los territorios, las comunidades dialogan en base a sus alimentos y producciones de este, un plato en la mesa para algunos puede ser una utopía y para otrxs algo que ni siquiera se preguntan. Yo crecí en las Sobremesas, bajo un parrón, con una abuela que se desvivía por tener todo bien emplatado y variado. Las conversaciones eran eternas y los temas fluctuaban entre los militares y el gato nuevo de la casa. Creo que esas lagunas de memoria que me habitan las completo mientras escribo y el recuerdo de aquellas tardes me trae olores, pero no los diálogos. Pienso que quizás escribo desde ahí, porque necesito ficcionar aquello que no recuerdo, también por absoluta nostalgia de esos tiempos y el temor constante del futuro.

La memoria es un factor importante, cuando comemos recordamos cosas y en mi país se recuerdan bastante pocas cosas (en un sector de la población, claramente al que no le falta el plato en la mesa). Por esto mi relación con la memoria/alimento me ayuda a dimensionar poéticamente la ocurrencia de lo real en mí y al ponerlo en un contexto significativo, los procesos identificativos entre el espectador y el texto, me resultan más cercanos. Actualmente el hambre se transformó en un problema mundial, no es que antes no lo haya sido, pero ahora a todxs nos tocó la pregunta ¿Cómo llevaremos un plato a la mesa si estamos encerradxs y si no hay trabajo? Acá en Chile resurgieron las ollas comunes, otro gran y hermoso tema sobre la colectividad envuelta en una olla… donde come uno comen tres… lo interesante sería, para mí en estos momentos, dilucidar ¿Que hace que alguien que tiene apenas un pan lo divida en tres? Porque lo contrario ya lo sé… ya todxs lo sabemos.

Otro de los elementos que me conmueven en tu trabajo es la cuestión de la memoria, la personal y la colectiva. Podrías hablarnos de cómo encaras esto en tu trabajo, qué aportes y qué dificultades te supone, y especialmente qué valor tiene esto en relación a tu pertenencia geográfica a un país de historia convulsa como Chile.

Cuando hice “La Libertar del Silencio” tuve que interpelar mi escritura con el tema del exilio, mirar una parte de la historia de mi país desde un prisma que yo no conocía profundamente. En esa acción de pensar la memoria, me llama la atención de que el pasado nunca es el pasado, sino un horizonte abierto que se va construyendo desde un presente que nunca es un presente. Por eso, hay una zona ambigua, una fractura ontológica, una fisura que separa la memoria del pasado. Nunca pueden coincidir, ya que, si así fuera, se acabaría el tiempo. En ese devenir es que la escritura es un testigo siempre y también uno de los dispositivos que canaliza el diálogo entre quien recuerda y quién no. En ese caso la palabra sería el hallazgo de un corazón para volver a pasar…

Creo que lo que vivimos hoy en Chile es producto de esa imperiosa necesidad que tiene la memoria de ser memoria, la explosión de las demandas sociales no son más que años de una olla a presión intentando respirar. Es imposible crecer sin eso en las venas, es imposible que no lo tenga tatuado en lugares que ni yo misma sé, que escapan de mí cada cierto tiempo y es la escritura quien las mantiene cerca, resonando, buscando imágenes donde posarse y cuerpos donde hacerse piel. Seguramente en unos años estaré escribiendo de lo mismo… o no… no sé…

La dificultad sería entonces en que vivo en un país y en un continente en que la cultura y el arte no le convienen a un cierto grupo de personas, entonces el financiamiento para producirla es muy precario, requiere tener un corazón muy fuerte y una cuerpa a prueba de narrativas deformes, de procesos interrumpidos, y de un bolsillo abierto a pagar por lo que amamos hacer y vincular. Es agotador pero creo fuertemente en que la resistencia expande los campos de conocimiento porque nos obliga a la colectivización, la cooperación, nos ayuda a preguntarnos ¿Cómo hacemos lo que hacemos? El por qué ya lo sabemos… ahora son los procesos los que deben circular y abrirse y eso parece que solo sucede después de un estallido social. En mi país ahora se escribe una nueva constitución, una nueva narrativa, se instalará un nuevo lenguaje… la palabra estará atada al alma…. y ojalá ese nudo nunca se desarme.

Imagen: El Mostrador

Y ahora, pasando a tu actividad docente, me interesaría mucho que nos hables de esto y de cómo este trayecto puede influir o no en tu imaginario conceptual y formal como dramaturga.

Hace ya 4 años que imparto un taller de Autoficción que me ha permitido sumergirme en los recovecos de la memoria y las biografías, pero también en la colaboratividad para escribir. Creo profundamente que quien escribe no solo debe hacerlo desde su escritorio, debe abrir además la ventana para que entren cosas, pero también para que salgan (esta frase hermosa la dicen Isidora Stevenson y Manuela Oyarzún) . Este método me ha ayudado a reconocer una parte etnográfica de mi búsqueda como artista, esa que produce conocimiento, práctica y discurso a través del proceso dialógico con su entorno y contexto. El pensamiento etnográfico involucra no solo el pensamiento, también el cuerpo, las percepciones, la memoria y la intuición, esta última es la más importante, contenemos la obra dentro de nosotrxs quizás hace mucho tiempo y al momento de comenzar a configurar la documentación poética que nos ayudará a escribir, la cognición relaciona intuitivamente el proceso de descubrimiento que necesita la obra, la duda y la incertidumbre son potenciales guías al momento de experimentar los hallazgos de lo que se escribe. La docencia me permite estar en constante reformulamiento de mis propias creencias y narrativas internalizadas. Cada taller es un nuevo conflicto/desafío en el cual lxs propios participantes y sus procesos intuitivos van ayudando a reafirmar mis propios procesos de escritura. Todo es circular, todo es mutuo.

Por último, me gustaría saber cómo afecta en tu trabajo artístico la situación mundial de la pandemia: interjecciones, rumbos, bloqueos, posibilidades, sorpresas, renuncias…

Curiosamente la pandemia llegó a Chile post estallido social, eso ya había mermado la actividad cultural a campos muy acotados, el toque de queda, los militares en la calle… todo eso volvió mientras nos protegíamos de un virus mundial. Fue muy fuerte tener que volver a convivir con la vigilancia, para mí lo más terrible de todo esto ha sido la “vigilancia”, la sensación de la pérdida absoluta de libertad. Siento que ese estado estuvo presente durante muchos años en mí país y volver a vivirlo con este gobierno asesino de Sebastian Piñera, hizo que todo lo que escribí en ese tiempo, lo reflejará, de alguna manera. Tuve bloqueos muy fuertes a nivel físico porque no encontraba sentido en lo que hacía, ¿Para qué escribir en estos momentos en que mi madre podría morir?

Pero en realidad entre esperar la muerte y observarla me animé, así que participé en cuanta convocatoria había para escribir del contexto. Eso me ayudó a relacionarme con personas de otros países y reflexionar juntxs. También en Chile hace poco había obtenido el premio nacional de dramaturgia, por lo que me mantuve con mucha actividad teatral online. Por suerte, creo que llegó en el momento preciso, sin eso no sé muy bien cómo lo hubiese llevado.

Ahora sigo con la red internacional iberoamericana de escritorxs, han surgido publicaciones y encuentros, aquí puede escribir “Las Cenizas del Duque” y “Las botellas difuntas de agua”, realmente ha sido un espacio de contención y una posibilidad gigante de mirar las prácticas de lxs compañerxs iberoamericanxs, nos hemos nutrido y es algo que no creo que pare… la pandemia nos hizo preguntarnos sobre el hacer en colectivo… quizás hasta nos devolvió algo ahí…

A modo de cierre, Marcia valora así nuestra experiencia juntas:

Que agrado meterse en estas preguntas… sobre todo en tiempos como hoy, en que la pregunta del “Ser” está pulsando y detonando en tantos movimientos sociales en el mundo, el arte, en nuestras casas, en la calle… ojalá nos hubiésemos juntado en una barricada… pero creo que de cierta manera lo hicimos. Gracias por preguntarme por el fuego.


Talento creadores: Jacobo Julio

Talento creadores: Jacobo Julio

Por Anna Albaladejo

Jacobo Julio Roger, nacido en Valencia en 1972, es dramaturgo, director, gestor cultural y también actor, si se le pone delante una pieza a la que hincar el diente.

Se licenció en Dirección Escénica y Dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona aunque la mayoría de su trayectoria artística y activista la ha desarrollado en Valencia (por suerte para las que conformamos esta comunidad teatral).

En Dramaturgia se ha formado con maestros como Sergi Belbel, Sanchis Sinisterra, Paco Zarzoso, Jordi Galcerán, Matías Feldman, Alejandro Tantanian, Alberto Conejero, Eusebio Calonge, Josep Mª Miró, Santiago Loza, Romina Paula, Edgar Chías, Gabi Ochoa, Enrique Urbizu, María San Miguel o Andrés Lima, pasando de forma habitual por las sucesivas ediciones de Creador.es, donde no solo se han gestado algunas de sus piezas más sólidas sino que también ha entretejido complicidades con compañeras/os de geografías diversas.

Ha escrito y estrenado obras de autoría propia como Jose Antonio y Federico (Premio Autor Exprés SGAE 2019 y estrenada como Residencia de Creación de la sala Carme Teatre), Dies Meravellosos, Com a bésties o Fast Money (estrenada en 2019 en Ruzafa Escénica y de cuyo proceso de creación nos habla en esta entrevista).

Como muchas de las dramaturgas/os valencianas/os de su generación, ha trabajado en numerosas dramaturgias colectivas como Taxis, creada y estrenada junto a Rebeca Crespo y Nestor Mir para el Festival VEO, Puedes volver (Karaoke en desahucio), estrenada en la Sala Inestable como residencia de creación, o Abelles con el colectivo Las Federicas.

Dentro de su faceta de creación colectiva cabe destacar su compañía Francachela Teatro donde, junto a Isabel Caballero y otras actrices y creadoras valencianas, estrena y gira Menú DegustoAcción y Pecatta Minuta, textos publicados en la colección "Dramaturgias Subversivas" coordinado por Comitè Escèniques y editado por Red Escénica.

Como otro de sus trayectos a destacar está el de gestor cultural, indisolublemente ligado a una visión activista del arte, dirigiendo y programando en festivales de tanta trayectoria como el Cabanyal Íntim (junto a su compañera de quimeras, Isabel Caballero) y sus proyectos hermanos Matarranya y Polinyá Intims, además de programar la Feria de Ráfales en Casa Juano.

Cuando le pedí a Jacobo que se radiografiara en 25 palabras, su respuesta fue toda una declaración vital, artística y política:

¿25 palabras? Me sobran 20. ¡Por una nueva dramaturgia Queer!

Y a partir de aquí, como podréis intuir, toda la conversación que mantuvimos vía on-line el otoño de 2020 fue maravillosa, profunda y vital. Aquí la tenéis.

¿Cuándo y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, "compas" de viaje...

Hemos de remontarnos unos cuantos años atrás. En realidad, todo empezó de crío, cuando aún era adolescente, iba al Instituto. Mi amigo Ramonet me llevó a una curandera del Cabanyal por una lesión en el hombro tras un trompazo espectacular en la Vespino. Los médicos me dijeron que ya no podían hacer nada más y -a la desesperada- empecé a buscar otros métodos. 

Era una casita baja de la calle Rosario, me encontré con aquella santera alucinante que no paraba de rezar a discreción y hacer la señal de la cruz a cada momento, besando estampitas y sibilando credos y padrenuestros a destajo. Empezó a toquetearme y a mitad de manipularme la lesión tuvo algo parecido a un trance y me soltó así por las buenas: “Serás dramaturgo”

¡¿Que seré qué?! Esto no venía a cuento. ¿Qué dice esta loca? 

A continuación, un silencio y me pregunta que qué significa eso, no conoce esa palabra. Yo tampoco lo sabía, tuve que ir a consultarlo a un diccionario. Eran tiempos pre Google.

Así que fue una gitana cabanyalera beata la que me echó la maldición de Macbeth. Luego entré a formarme en interpretación en La máscara y, casi diez años después, entré a estudiar Dirección en el Institut del Teatre de Barcelona. Allí conocí a Sergi Belbel, que me metió el gusanillo de escribir teatro. Al volver a Valencia empecé a hacer talleres encadenados de Paco Zarzoso, que me contagió la pasión por la escritura y ya no he podido parar desde entonces.

Después he tenido la buena fortuna de estudiar con diferentes maestros que me han hecho amar para siempre jamás la dramaturgia: Sanchis Sinisterra, Jordi Galcerán, Matías Feldman, Alejandro Tantanian, Alberto Conejero, Eusebio Calonge, Josep Mª Miró, Santiago Loza, Romina Paula, Víctor Sánchez, Edgar Chías, Gabi Ochoa, Enrique Urbizu, María San Miguel, Andrés Lima… Confío en que sepan perdonarme si estoy olvidando mencionar a alguno.

Y, por supuesto, he aprendido muchísimo -tanto o más que de los tutores- de mis compis de talleres a lo largo del camino.

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

Actualmente la escritura y la dramaturgia son lo que más me apasiona, junto a la Dirección Escénica. Cuando llevas más de veinte años insistiendo en hacer teatro, necesariamente vas pasando por todas las etapas. Empiezas estudiando interpretación y encarnas personajes. Te vuelves vestuarista y utilero de ti mismo, selector de músicas y coreógrafo de tus propias partituras de movimientos.

Empezar con la Dirección fue el salto mortal que me cambió la vida. Actuar me gusta, pero dirigir me apasiona. Ahí fue donde me empecé a dar cuenta de que había encontrado un camino de vida y que todo lo aprendido durante el trayecto es valioso para la puesta en escena. Dirigir es un complicado y apasionante juego de equipo.

La escritura vino mucho después. Es la que me ha permitido volar, pero no hacia la locura, sino que, gracias a la experiencia de haber actuado y dirigido, te ayuda a mantener el equilibrio entre la cruda realidad y el sueño. Convertirte en hacedor de realidades es lo máximo, quisiera no dejar de hacerlo nunca.

La última faceta por la que he pasado ha sido la de programador teatral en los diversos festivales “íntims” que llevamos a cabo a lo largo del año, desde hace ya diez años que empezamos Isabel Caballero y yo. Ahí empiezas a entender otras cosas. Eres como el mediador entre el artista/artesano y el público. Te enseña a ver la pieza escénica: desde la producción y la viabilidad de su puesta en escena, hasta la seducción del espectador para que venga a verla y conseguir que la recepción de la obra sea la mejor de las posibles.

Cuando llevas tantos años en esto ya no te defines con una etiqueta u otra, te vuelves un hacedor de teatro. Pero ante todo, y sobre todo, desde que era un chaval y hasta el día de hoy, me defino como un ávido devorador de lo escénico. Llego a donde me alcanzan las fuerzas, el tiempo y el presupuesto, pero mi afán sería verlo todo. Y -a ser posible- no en streaming, por favor; en carne y hueso.

Es muy interesante lo que comentas de haber llegado a la escritura a través de la dirección escénica y no al revés. Puedes hablarnos un poco más de esto en la evolución de tus trabajos. 

Cuando diriges una pieza -en caso de que esté escrita previamente, claro-, necesariamente (a veces involuntariamente) estás reescribiendo esa obra.

Lo que en un inicio son apenas unas palabras en tinta impresa (o un pdf en la pantalla de un ordenador, dirán los más milenials, jeje) han de transustanciarse en carne, en piel, en respiración, en ritmo vocal, en imágenes, volúmenes y composiciones visuales, en espacio escénico, en luz, en un vestuario, un maquillaje o ausencia de él, en músicas, sonidos y silencios, en intenciones y subtextos, en colores y formas... El texto es como el principio del camino, es el mapa, el proyecto sobre plano. Desde la dirección (a través de los intérpretes, iluminadores, escenógrafos etc.) construyes el edificio y lo haces realidad. Todes somos coautores de la construcción final. Y más aún por la fragilidad y lo efímero de la construcción, ya que cada vez que se representa una pieza, la hacemos nacer; y con la misma fugacidad desaparece. Y así cada vez, en cada bolo, la estás materializando; escribiendo y narrándola en un tiempo y un espacio. Creo que me estoy extendiendo demasiado en obviedades. En definitiva, lo que quería decir es que la dirección y la autoría cabalgan juntas y no se me hace extraño ni traumático el paso de la una a la otra, sino todo lo contrario. Todo esto en lo que respecta a dramaturgia de textos ya escritos de antemano, pero en nuestra trayectoria con Francachela, las piezas que hemos creado han sido durante muchos años a partir de la creación colectiva. En estos casos ya no es que la dramaturgia y la dirección avancen parejas, están necesariamente agarradas de la mano (o más bien fundidas en un abrazo) para que la obra sea posible.

Siguiendo en la intersección entre Escritura y Dirección: cómo crees que influye en tu proceso de creación y en la escritura misma el hecho de ser director de escena.

Mucho, tal vez demasiado. Cuando lees textos no puedes evitar imaginar cómo la montarías. Lo magnífico del poder del teatro es que “todo lo imaginable es posible llevarlo a la escena”, ya que un espacio vacío puede ser lo que queramos y trasportarnos al lugar más insólito, y un intérprete puede representar a quien le dé la gana, sea una persona, un animal o un ser fantástico. Por eso quien descubre el teatro y consigue empatizar, inevitablemente se envenena de él y ya no hay manera de desengancharse. El poder del teatro es alucinante, pero para que realmente sea apasionante y se produzca la epifanía hace falta que lo que allí se cuente nos atrape, y que todo ello se vaya narrando de manera que el público pueda recibirlo en su plenitud. Ahí está la verdadera misión (a mi parecer) de la dramaturgia y la dirección.

En tu última pieza, “Fast money”, de alguna forma se entrecruzan tus roles de actor-director-autor. ¿Podrías hablarnos un poco más de esta propuesta creativa?

Fast money” en sus inicios partió a raíz de una propuesta de ejercicio en el taller de escritura de Creador.es que hicimos hace años con Alejandro Tantanian. Mi idea de partida era escribir una escena de pre-porno, o sea ese micro momento que precede al acto sexual en las películas X convencionales, donde se utiliza cualquier excusa barata tipo el pizzero o el fontanero que llega a casa y pim pam. Secuencias con una mínima trama, que apenas se sostiene y pésimamente interpretadas, que generalmente pasan sin pena ni gloria, ni mayor relevancia, ni voluntad se ser más allá de un mínimo paso protocolario hacia lo que de verdad importa. Digamos que ocupan apenas un 5% del metraje. Mi punto de partida era alterar los factores: llevar al teatro algo que solo se hace en cine (o más bien en vídeo) y que el 95% de la pieza fuera lo previo al sexo, y sólo en el último minuto final se consumara el acto.

Empecé a investigar sobre diferentes dramaturgias del cine de adultos. La mayoría son de escaso o nulo interés, clichés superficiales. Tanto en porno hetero como gay o bi. Por otro lado existe el post porno de María Llopis, Erika Lust y otras vertientes contemporáneas, que van mucho más allá del mercado mainstream. Pero estas rarezas son más cine de autor, casi de culto, que poco o nada tiene que ver con el cine de adultos comercial al uso. No era este cine al que me interesaba darle la vuelta. Este nuevo erotismo de vanguardia, poético, feminista, es casi un manifiesto político, ya es muy interesante por sí mismo.

Un amigo me habló por aquel entonces de cierta web en la que el intríngulis consistía en corromper a auténticos hombres heteros por dinero y grabarlos en vídeos caseros. En resumen, algo muy similar a la prostitución masculina, pero con una cierta trama en que se asegura que los modelos son auténticos heteros. En inglés este tipo de porno amateur tiene diversos nombres, similares a “Broke straight men”. Es sabido el afán intrínseco que tiene todo marica por los hombres heteros; similar a la fijación que sienten gran cantidad de machirulos y heteropatriarcado por el cine porno con supuestas lesbianas. Empecé a bucear y a extraer texto real de algunos de estos hombres reales (heterosexuales con mujer e hijos etc, en apuros económicos) que accedían a ser filmados masturbándose por un puñado de dólares para poder llevar algo de dinero a casa. Otros eran estudiantes, o “sin techo” o divorciados, para poder pagar la pensión de los hijos a sus ex parejas. Aquí empecé a dar en hueso y ver lo que realmente me interesaba de todo esto: la precariedad. Éste es el gran tema de la función: estamos en venta. Mejor dicho, en oferta. De esto sabemos mucho la gente de teatro. Aquí fue donde encontré la columna vertebral de la pieza, y nacieron los personajes: un obrero separado, que trabajaba en la Ford y después de un ERE se ha quedado en paro, y un chavalote de hoy en día que tampoco hay manera de que consiga curro. Uno tiene que pasarle la pensión a su ex y el otro necesita dinero para poder alquilar un piso, emanciparse de sus padres y poder empezar a vivir con su novia. Ambos han sido repescados de la cola del paro para una sesión de porno gay amateur.

Como ocurre siempre: uno ofrece la mano y le agarran el brazo. Lo que parecía que iba a ser solo masturbarse delante de una cámara, acaba en porno completo, llegando a tragar con cosas que jamás hubieran imaginado que llegarían a hacer con otro hombre. Van tragando y aceptando, y el Cámara va soltando en goteo billetes como premio. Es la dinámica de víctima y victimario, aunque no todo es tan maniqueo, los tres están bajo presión, los tres son víctimas del sistema. El Cámara es un tipo de mediana edad que se dedica a filmar porno para una web (a cuyos jefes ni conoce) porque nadie quiere contratar a un cincuentón en ninguna empresa.

La escribí para Tantanian, él era mi verdugo ideal, maligno porteño. Pero el Maestro lógicamente marchó a Buenos Aires tras el taller de escritura y se quedó en el cajón largo tiempo. Años después la presenté a Russafa Escènica como pieza breve y fue seleccionada. Entonces le ofrecí el papel de verdugo a Aurelio Delgado, a quien le pareció muy interesante la propuesta, pero declinó la oferta. Luego se la ofrecí a Manuel Puchades, que aceptó, pero justo lo seleccionó Icíar Bollaín como actor para su última peli y le pillaba de pleno en las mismas fechas. Se echaba el tiempo encima y uno de los actores me lanzó el reto de por qué no lo interpretaba yo. Ya que no quedaba apenas tiempo, teníamos que empezar los ensayos, era verano, la ciudad casi vacía y la verdad es que yo conocía mejor que nadie la pieza. Fui un inconsciente y acepté. Me había jurado a mí mismo que no volvería a hacerlo nunca, actuar y dirigir a la vez es lo que nunca jamás se debe hacer, pero el tiempo apremiaba y me lancé en plancha. Nos lanzamos los tres y fue un proceso muy chulo. Nunca había trabajado con Pep Laza ni con Héctor Fuster, pero les tenía muchas ganas. Ha sido una gozada trabajar con ellos, somos realmente muy diferentes, pero nos hemos compenetrado genial y es un gustazo cada vez que nos reencontramos para hacer bolos. Yo tenía serias dudas de cómo sería la recepción de la pieza por parte del público, ya que la temática es bastante dura, pero al final la nave ha virado hacia el humor negro y la gente se parte de risa. Al verlo en vídeo parece una suerte de stand up comedy. Pensaba que la cosa se acabaría ahí y que ya no habría ninguna actuación después del festival Russafa Escènica, pero (por suerte) cada vez que la hemos representado se ha llenado por completo el aforo y han seguido saliendo bolos, y la pieza sigue en evolución permanente. En octubre de 2020 la hemos vuelto presentar en el Sporting Club con una parte nueva, que no voy a desvelar.

Y respecto a tu faceta de programador, nos encantaría que hablaras de los festivales que has organizado estos años y qué incidencia crees que tienen en la dramaturgia y las/os creadores.

Ser programador ha sido casi sin haberlo buscado, Cabanyal íntim empezó más como una acción política y social por defender al barrio de la demolición con la única arma que teníamos: la cultura.

Luego ya ves que programar es todo un oficio, y que resulta complicado acertar siempre. Al llevar los tres festivales Íntims (Cabanyal, Matarranya y Polinyà) y, además, programar la Feria de Ráfales en Casa Juano desde hace ya siete años, vas aprendiendo a elaborar una programación para todo tipo de públicos. Es bonito y complejo estructurar una programación de vanguardia coherente, variada y de calidad. Es como armar un rompecabezas en que todas las piezas han de funcionar por sí mismas y juntas a la vez como un engranaje, ya que tenemos que contemplar diferentes disciplinas (danza, performance, nuevas dramaturgias, poesía escénica, música…)

Es también una responsabilidad, ya que gran parte de la gente acude a ciegas a los festivales, sin conocer muchas veces ni a las compañías que programamos ni por supuesto las piezas que traen, ya que la mayoría son estrenos, piezas creadas ex profeso. Y el público, generoso, muchas veces hace un acto de fe y confía en ti y se arriesga a experimentar, a ver cosas nuevas.

Lo más bonito de programar los íntims es el enorme privilegio de poder seguir los procesos de creación y evolución de las piezas. No eres el padre de las obras (o sea, no eres el dramaturgo ni el director de las propuestas seleccionadas), pero sí cuanto menos el padrino: las ves nacer, crecer, les encuentras la mejor ubicación de las posibles. Las mimas, las acompañas y las recomiendas para que el mayor número de gente las pueda ver y disfrutar con ellas. Antes que dire, actor, dramaturgo o programador, siento que lo que soy de verdad es espectador, y me emociono cada vez que se apaga la luz y empieza la acción.


Talento creadores: Maribel Bayona

Talento creadores: Maribel Bayona

Conversaciones des-Confinadas

Por Anna Albaladejo
Maribel Bayona (Valencia. 1979) es actriz, dramaturga, y directora de escena. Con una trayectoria liminal entre la palabra y el cuerpo desde su doble titulación en Filología y Arte Dramático que complementa con sus estudios de danza, hasta sus numerosas creaciones desde y para la escena donde integra las escrituras dramáticas y post-dramáticas con la performatividad y el movimiento.
Pero además, Maribel Bayona es una de esas mujeres del teatro contemporáneo catalizadoras de proyectos, como demuestra su participación como co-directora en la sala y compañía Espacio Inestable/Teatro de lo Inestable.
Como autora ha publicado 9 textos y ha escrito otros tantos en solitario o en colectivo, la mayoría de los cuales han sido estrenados como proyectos propios o en colaboración con otras compañías. Le han sido concedidas diversas Ayudas a la Creación del IVC, participó en el I Laboratori d’Escriptura Insula Dramàtaria Josep Lluís Sirera y en 2019 le fue concedida la beca de escritura que ofrece El Pavón Teatro Kamikaze.
Muy cercana desde el inicio al proyecto Creador.es, participa como docente en los laboratorios de dramaturgia para jóvenes de 2017 a 2019 y como alumna, asiste al curso de Santiago Loza en 2017, en el que brota la primera semilla de L’orquestra del silenci, texto que se estrenará el 23 de Octubre de 2020 en La Rambleta (Valencia) y del que nos habla entre otros en la entrevista.
¡Vamos a ella!

Así se radiografía Maribel Bayona como creadora
No soy una autora pura.
Soy una intérprete-autora-gestora cultural.
Me interesan los “lugares entre” o los “no lugares”.
Me interesan los textos dramáticos pero también los materiales dramáticos.
Interrelacionar la cabeza y el cuerpo. La voz y la palabra.

Y esto es lo que conversamos vía on-line durante el mes de julio de 2020

¿Cuando y cómo llegas a la escritura para la escena? Referentes, maestr@s, intercambios, compas de viaje...

Mi primer texto dramático breve lo escribo para la colección “Acotaciones en la caja Negra”, ahora reconvertida en “Red Escénica”. Yo estudiaba entonces Filología Hispánica, me metí en el consejo de redacción de esta revista y decidí participar en la colección de textos breves, cuya temática en ese número era el sexo, un tema sin duda con mucha enjundia.
Gracias a participar con el proyecto de la revista conocí a Jacobo Pallarés, mi compañero y socio de Proyecto Inestable, es decir, que de algún modo podría pensar que ese primer texto me ha traído hasta mi presente, aunque jamás haya habido sexo de por medio.
El texto, que se llamaba “Hueles a cama. Me encanta cuando hueles a cama” lo prologó Alejandro Jornet y se fijó en mi escritura. Así que me propuso participar como autora para dos montajes de cuarto de la ESAD, uno junto a Antonio de Paco y otro junto a Jéssica Belda. El impulso de Alejandro, Toni y Jéssica, fueron sin duda compañeros de viaje creativo y de escritura en esos primeros años y luego han llegado muchos otros. Pero digamos que fue entonces donde se fraguó la metodología de trabajar textos propios, colectivos o individuales para la escena, o a pie de escenario.
Tengo referentes variados, maestros clásicos y contemporáneos, pero quiero citar a los compañeros de viaje con los que he trabajado codo con codo o han acompañado mis procesos de escritura o creación; Jéssica Belda, Toni de Paco, Jacobo Pallarés, Rafa Palomares, Gabriel Ochoa, Jose Banyuls, Pedro Lozano, Anna Albaladejo, Xavier Puchades, Paco Zarzoso, Jerónimo Cornelles.

¿Qué lugar tiene la dramaturgia y escritura dentro de tu práctica artística? ¿Qué relación tienes con otros ámbitos/roles de la escena?

Mi relación con la escritura comienza desde la misma escena, es decir, con esa práctica de escribir para la escena y para mis propios proyectos escénicos o performativos, sola o compartiendo proceso con otros autores. En esta práctica suelo participar también como intérprete o en la dramaturgia del espectáculo y los textos han surgido de la mano del proceso creativo.
En este primer momento me identifiqué mucho con la escritura dentro del marco de la auto-ficción.

Pero también he participado en proyectos por encargo de teatro o danza para otras compañías en los que mi rol era únicamente el de autora o dramaturgista. En ocasiones también se ha asociado este rol al de dirección o ayudante de dirección.

Últimamente y gracias al apoyo de laboratorios de escritura como el de Ínsula Dramatària Josep Lluís Sirera, la beca del Pavón Teatre Kamikaze, El Torneo de Dramaturgia de Creador.es, las Ayudas a la Creación de la Generalitat Valenciana, el proyecto Escena Erasmus, las actividades anuales que propone la Asociación de Escritores de Teatro (AVEET) o Contexto Teatral he escrito textos que no han estado asociados al proceso creativo, sino que han empezado y acabado en mi cabeza y mi ordenador, aunque obviamente son susceptibles de ser representados. Pero el punto de partida ha sido el de la escritura exclusivamente, sin ir de la mano de la práctica escénica.

Revisando cómo he contestado estas dos preguntas me doy cuenta de lo importante que es incentivar la escritura de textos dramáticos desde las instituciones públicas (laboratorios, becas, ayudas) y desde el ámbito privado o asociativo.

Vera en equilibrio(s)

¿Cómo crees que influye en tu escritura el hecho de ser también intérprete? ¿Cómo es esto de interrelacionar cabeza y cuerpo, voz y palabra?
Si entendemos las artes escénicas en general y el teatro en particular como un compendio de prácticas artísticas que se interrelacionan generando un cuerpo artístico colectivo, es decir, una suma de disciplinas, de creadores trabajando juntos, de miradas compartidas, cuantos más campos conozcas, más riqueza y conocimiento tendrás en relación al rol que elijas desempeñar. En este sentido, creo que ser intérprete me ayuda a escribir, me ayuda a pensar que aquello que escribo estará vivo, será encarnado por un cuerpo y por una voz. Aquello del verbo hecho carne. Me ayuda porque he podido experimentarlo, porque intento que aquello que escribo pase también por mi cuerpo y no sólo por mi cabeza. De igual modo que si tuviera nociones musicales seguramente tendría mucho más dominio del ritmo o si fuera artista plástica tendría muy en cuenta el terreno espacial en la construcción de un texto.
Por tanto, sí pienso que me influye tener nociones de interpretación para la construcción textual, aunque vengan desde lugares casi invisibles o intuitivos. Intento tener en cuenta las necesidades de los intérpretes y las reglas de la escena, incluso aunque sea para de-construirlas.
Sin embargo, conozco excelentes autores/as que no son intérpretes y escriben textos brillantes. Así que ese conocimiento no garantiza nada, pero en mi caso, me ayuda.

Espacio(s) de Trabajo

¿Puedes hablarnos de alguno(s) de tus “textos de mesa” y “textos de escena”? ¿Crees que hay diferencia entre ellos?
Creo que ante la pregunta que planteas aparece la eterna cuestión de averiguar qué es exactamente la literatura dramática como género y dónde ubicarla, a caballo entre lo efímero y lo permanente que queda registrado en una publicación, entre el material dramático, performativo, de acción y el terreno textual, entre lo individual de un acto de escritura y lo colectivo de una puesta en escena… hay mucho que reflexionar ahí.
Yo creo que cada una de mis obras es diferente porque tiene puntos de partida diferentes y “pelajes” diferentes. Cada obra ha requerido de un proceso de escritura distinto que se ha ido revelando por sí mismo y ha derivado en un acto de escritura concreto.
Por poner dos ejemplos bien diferenciados te hablaré de “Persona-l”, un solo que hice con mi compañía Teatro de lo Inestable y “L’orquestra del silenci”, la obra que desarrollé para el Laboratorio Insula Dramatària Josep Lluís Sirera.
Persona-l estaba concebida como una pieza performativa que quería abordar el concepto de identidad y los roles de género. El trabajo de escritura empezó en una sala de teatro. Focalicé el concepto de identidad en la mirada sobre el cuerpo y por eso, la escritura comenzó en mi propio cuerpo. Las primeras acciones performativas y dramáticas dieron lugar y espacio a la palabra. El origen de la palabra estuvo en el cuerpo. En este trabajo el concepto de literatura dramática se expandió. El documento que guardo de aquella pieza está lleno de palabras dichas pero también de acciones no dichas, de coreografías de movimientos, imágenes diversas o didascalias que también eran texto dramático, operando al mismo nivel que la palabra.
L’orquestra del silenci, sin embargo, nace en un laboratorio de escritura en el que se ofrece tiempo y espacio a la palabra escrita y a la reflexión. El punto de partida es la imaginación. Sin trabas. También fue un proceso transformador por compartir otras miradas con las compañeras y el tutor. Si la escena o el cuerpo transformaron Persona-l, la interrelación con mis compañeras transformó L’orquestra. Y algo tan sencillo como no tener en cuenta la producción, hizo, por ejemplo que escribiera una obra para siete personajes, cuando hasta ahora mi máximo habían sido cuatro (tenía que producirlas, claro…) Hasta este punto están, al menos en mi caso, interrelacionados texto y escena.
Es decir, que cada nuevo proceso y texto, pienso, debe ser diferente y debe tener sus propias especificidades y reglas, dependiendo del punto de partida, el equipo, el contexto… para que realmente pueda estar vivo, para que pueda ser y revelarse.

Espacio(s) de inspiración

Cuando te has radiografiado como creadora has mencionado tu interés por los “no lugares”, ¿te refieres a esos espacios despojados de identidad e historia de los que hablaba Marc Auge? Puedes hablarnos un poco más de esos “lugares entre” que proponen autores como Pedro Falcato… Te pediría que nos ayudarás a encontrar esos “no lugares” y “lugares entre” en tus obras.
Creo que el teatro es ya en sí mismo un “lugar entre”. Y eso lo convierte en excepcional y maravilloso. Un lugar entre muchos lugares; el de la imaginación, el de la ficción, el de la metáfora, el de la literalidad, el del patio de butacas, el del escenario, el de las bambalinas… Un lugar entre muchos tiempos; el real, el de la ficción, el del espectador, el del intérprete…
Un lugar entre disciplinas artísticas, entre personas, entre convenciones, entre encuentros, entre composiciones, entre recepciones, entre cerebros…
La multiplicidad de “lugares entre” que propone el teatro me fascina y trabajar, o tener en cuenta, todas esas posibilidades cuando escribo, me divierte muchísimo y me conecta con la libertad.
En L’orquestra del silenci la primera acotación de la obra dice: Un lloc enmig del no res. Un lugar en medio de la nada… qué maravilla poder imaginar ese lugar en medio de la nada, qué privilegio intentar concebirlo. Esta es una de las cosas que más me interesa del teatro, su constante provocación e invocación a la imaginación, al juego y sus múltiples “lugares entre”, “lugares imposibles” o “no lugares” que paradójicamente, acaban siendo.

Maribel

Nos hablas de L’Orquestra del Silenci que es precisamente la pieza que vas a estrenar este otoño. Puedes compartirnos algo de su punto de partida, de su transformación en el proceso, de sus pérdidas (que sé que hubo algunas muy mágicas) y de sus hallazgos. ¿Qué intuyes que nos vamos a encontrar cuando vayamos a verla?
L’orquestra del silenci es un texto muy especial para mí, por cómo se desarrolló y por las alegrías que me ha dado a lo largo del tiempo. Empecé a concebirlo en el taller que Santiago Loza impartió en Creador-es, donde nació un boceto y una idea a desarrollar. Un mes después, apareció la primera convocatoria de Ínsula Dramatària Josep Lluís Sirera, presenté este boceto y tuve la suerte de ser seleccionada.
El punto de partida fue el fracaso. Yo arrastraba una temporada en la que me sentía especialmente insatisfecha, laboral y personalmente. Y me preguntaba qué estaba fallando. Al hacerme esta pregunta me di cuenta de que en realidad lo que quería desarrollar era una especie de defensa del fracaso, el fracaso contrapuesto al pretendido éxito que vende el capitalismo más feroz. Quería defender la pausa, la reflexión, el cuidado, la reconquista del tiempo, la modestia o la invisibilidad como modo de vida. Y esa ideología que imagino que yo intentaba conquistar para mí misma estuvo presente en todo el proceso de escritura. Sin embargo, la forma fue cambiante. Empecé escribiendo un texto muy postmoderno y acabé alumbrando, como una vez me dijo una de mis compañeras insulares, el texto más teatral que había hecho nunca. Esto tuvo que ver con la suma de miradas, como te comentaba en la pregunta anterior, las de mis compañeras Begoña, Mafalda, Antonia, María y Laura y la de Paco Zarzoso que nos acompañó a todas en el proceso de escritura.
El texto tuvo un viaje singular y una inflexión que fue transformadora. Se trata de la pérdida de la que hablabas en tu pregunta. Resulta que yo había escrito muchos materiales, un 50% del texto aproximadamente, con un estilo muy postmoderno. La verdad es que no acababa de encontrar el tono, el encaje, pero había trabajado mucho y confiaba en ese material y en encontrar pronto la luz para acabar de componerlo. Pero entonces entraron a robar en mi sala, Espacio Inestable. Y mi ordenador estaba dentro, con su funda. Dentro de la funda tenía también mi copia de seguridad. Me lo robaron todo. Tres meses de trabajo tirados a la basura. Lloré muchísimo. Y el tiempo apremiaba. Intenté reescribir los materiales, pero no funcionaba. Y entonces Paco me dijo que empezara desde cero. Que todo lo que había trabajado estaba, pero que desde su punto de vista no había encontrado todavía el lugar desde el que hablar. Yo le hice caso. Y de repente, apareció la escuela, el profesor, los personajes. Y se escribieron solos, mágicamente. La escuela walseriana que propone L’orquestra va de eso, de la renuncia y de la pérdida. De ser capaz de desprenderse. Creo que me robaran todo lo que escribí fue necesario para que consiguiera desprenderme de mí misma y pudiera nacer este texto.
En breve lo ponemos en pie. He dejado mis palabras en manos de Xavier Puchades, porque sé que las va a cuidar como si fueran suyas. Y me he rodeado de un equipo artístico maravilloso. No sé cómo será, pero confío en su melodía pausada, modesta, singular y silenciosa.

Materiales

Por último, me gustaría preguntarte sobre tus proyectos hacia el futuro y, especialmente, cómo encaras la escritura para la escena en esta época tan compleja por la crisis del covid-19.
Después de estos meses de encierro, el último trimestre del año se presenta movido, veremos si podemos hacer todo lo programado. Ojalá sí, aunque debo admitir que a veces pienso que deberíamos habernos parado a reflexionar más y a hacer menos, cara al futuro, me refiero. Aunque soy consciente que nos topamos siempre con el mismo muro, tenemos que comer.
Sin embargo, la escritura me ha salvado en el tiempo del confinamiento.
He escrito dos textos en colaboración con dos compañeros.
El primero, junto a Jerónimo Cornelles, lo estrenaremos en el Festival Russafa Escènica, en el CCCC, será el Jardín Escénico. Tiene por título “1 Km2” y es un texto para 12 personajes que reflexiona y habla de lo que hemos vivido. La escritura de este texto me ayudó a comprender y compartir proceso de escritura junto a otro dramaturgo me ayudó a enriquecerme muchísimo.
El segundo, junto a Antonio Lafuente, todavía no tiene fecha de estreno ni canal de representación, pero me permitió estar en presente con alguien. Utilizamos una metodología de trabajo de escritura compartida real, sin pactar nada, con un documento de google compartido. Y el texto fue naciendo. Era como improvisar en escena. En ese momento de pantallas de zoom, de video-llamadas, de no contacto físico y de soledad, la escritura en directo, la voz de los personajes dialogando solos, que iban definiéndose a sí mismos, sus relaciones, su carácter, su situación, incluso su forma física, me permitía vivir una especie de vida real a través de la ficción, más real que la que estábamos viviendo… fue muy extraño y muy mágico, una especie de transmutación, vivir la vida que no podía vivir a través de la escritura. Otra manera de salvarse.
Así que bueno, muchos proyectos en el tintero y en los escenarios. Intentaré hacerlos con mucho amor y con calma, sobre todo con calma.
Eso sí, si algo he aprendido en estos tiempos extraños es cuánto amo mi trabajo. Y cuán necesario es para la sociedad y qué transformador y qué relevante. Por este motivo, lo defenderé con todo mi cuerpo y con toda mi energía.
Gracias por la entrevista, qué bien sienta detenerse y reflexionar.


Talento Creadores: Erik Leyton

ERIK LEYTON. Talento Creador.es

"El ejercicio de escribir se convierte en una prueba que me divierte infinitamente"

Erik es hijo de la educación pública colombiana. De saco azul, bluyín y bozo precoz estudió en un colegio oficial; luego se compró una mochila guajira y estudió Realización de Cine y Televisión en la Universidad Nacional de Colombia. No contento con ello, embaucó a dos entidades financieras del Estado y le sacó sendos préstamos en dólares para estudiar dos maestrías en España. Ya pagó uno de los préstamos. En dólares más caros. El otro… ahí va. Ahora dizque se metió a hacer un doctorado en Buenos Aires. ¿Ideas para becas, por favor?

Exagerado e intenso como es, desde chiquito se coló en los seminarios que organiza el Festival Iberoamericano de Teatro, para escuchar la carreta que sobre escritura dramática trajeron varios maestros argentinos, chilenos, españoles, franceses e ingleses que pasaron por Bogotá. Hubo profesores colombianos, incluso. Buenos todos. Corrió el vino en esas charlas, vale la pena anotar.

Convencido de que escribía razonablemente bien, y declarándose incapaz para detener el impulso, paralelamente a su trabajo en televisión se dio a la tarea de escribir obras de teatro. Varias. Largas y cortas. Buenas y malas. Sin comprender muy bien cómo sucedió todo, logró enredar a varios directores para montar varios de sus textos en Colombia, México y España. Pobres de ellos.

Ya lanzado como estaba (como sigue), gastó montones de dinero en estampillas para mandar sus obras a concursos internacionales de textos dramáticos. El saldo es bueno: varios premios que le han reembolsado lo de las estampillas.

Y así va por la vida, ahora con más kilos, más deudas y menos pelo, escribiendo varios proyectos de teatro, cine y televisión, presentándose a becas y residencias, encandilando estudiantes de maestría y esperando más cositas bonitas de la vida.


¿Desde dónde nace tu escritura, tus propuestas textuales? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?

Cuando abordo un proyecto de escritura pienso siempre en dos cosas, el fondo y la forma. Para lo primero siempre se me han atravesado noticias que encuentro en periódicos, en la calle, en charlas de amigos, etc. Casi todas esas noticias me terminan llevando a un solo lugar: la familia. Creo que allí está la raíz de todo, de nuestros problemas, de nuestras psicosis, de nuestros miedos y de nuestras alegrías. Se podría decir que ese es mi tema.

Luego, para la forma, siempre me pongo un reto que me obligue a salir del lugar seguro, de la tan manida zona de confort. Se trata de algo parecido a una hipótesis: ¿se puede escribir esto de esta manera, o de esta o de otra? ¿Puedo mezclar formas? ¿Puedo intentar esto o aquello? El ejercicio de escribir se convierte en una prueba que me divierte infinitamente, incluso cuando me pierdo.

¿Cómo estás trabajando en el taller de dramaturgia “El diálogo, más que cosas para decir”?

Me gusta dictar talleres porque me obliga a estar leyendo, escribiendo y probando. En esos encuentros con el que comienza a andar por los caminos de la escritura, me he venido dando cuenta de que una buena parte de los textos nacientes fallan (entre otras cosas) porque hay un descuido y un desdén enorme por el diálogo. Da la impresión de que los personajes pueden decir lo que sea, como sea y da igual el resultado, y creo que eso es un error fatal.

Es mucho lo que se puede aprender sobre el texto dramático, el teatro, la escritura y el lenguaje, sólo en las continuas reescrituras del diálogo de una pieza. ¡Pero mucho!  Me parece que entre más precisión haya en las réplicas de un personaje, más se gana en intensidad.

¿Existe alguna obra propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercana, y por qué? ¿Alguna obra?

Siento una absoluta debilidad por la dramaturgia argentina. Cada año descubro un autor o una autora que desconocía, textos que me resultan reveladores, formas de abordar la escritura que siento como iluminadores en grado sumo. Es muchísimo lo que aprendo destripando esas piezas para averiguar cómo fue tejida.

No hay una obra en particular o, dicho de otro forma, cada año encuentro una obra que me revuelve la cabeza.

En tu paso por CREADOR.ES trajiste el proyecto “Vueltas en redondo”. ¿Cómo fue el trabajo con Tantanian y el posterior con la comunidad teatral valenciana?

Tantanian es un maestro muy interesante. Tiene un cuchillo muy afilado para diagnosticar un texto, que no para cercenarlo, y a la vez te ofrece un panorama amplio de libertad para la creación de la reescritura. Es un provocador, un tipo simpático que te enseña el abismo y te invita con firmeza que te lances al vacío.

Luego, el acercamiento que tuve con creadores valencianos fue tremendamente enriquecedor. Tuve la oportunidad de compartir con directores, actores, actrices, dramaturgos y académicos. Me sorprendió la fuerza y la valentía que tienen para hacer las cosas a su manera en un país como España. Y me sorprendió porque en Colombia y en Latinoamérica sucede una cosa igual. Es como si el vértigo, el temblor en las vísceras, la rabia, la sed y el nervio que vivimos todos los días acá, tuvieran una fuerza gemela al otro lado del Atlántico. Un encuentro curioso.

Dado tu paso por CREADOR.ES en 2014 con una beca Iberescena, ¿Qué crees que aporta Creador.es a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz-actor? ¿Qué te aportó a ti? ¿Qué te llevaste de tu paso por Creador.es?

Sobre todo tiene que ver con el encuentro con otros creadores que tienen una forma de trabajar muy distinta de la tuya. Es la oportunidad de verificar una cosa que te dicen en todas partes pero que la cotidianidad y la urgencia de pagar los servicios de todos los meses termina por ocultar: el mundo es más grande. Muy grande. Aunque los dramaturgos nos preocupemos por asuntos similares, la forma de enfrentarlos siempre es distinta y sorprendente.

Por otro lado, esos días de CREADOR.ES terminan siendo un oasis en el desierto del trabajo diario. Es una absoluta fortuna poder concentrarse en un lugar de creación durante varias semanas únicamente a pensar en teatro, contar con un tallerista que se ocupa de tu proceso de trabajo, y contar con colegas dispuestos a ayudarte con tu texto desde el amor y la generosidad. Es como el ciego que de pronto encuentra manos cálidas que se ofrecen a cruzarte la calle. No me cansaré de agradecer a los organizadores y a mis compañeros “creador.es” por aquellos días tan fantásticos.


Talento Creadores: Matías Feldman

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Talento Creadores: Matías Feldman.

"Una manera de estar en el mundo sin que las miserias del mismo me dejen atontado, zombie o suicida"

Tutor en la primera edición de Creador.es, el dramaturgo y director Matías Feldman es una de las voces más inconformistas y pasionales de la cartelera porteña. Su ciclo PROYECTO PRUEBAS evidencia que hacen falta procesos de investigación en el campo de la dramaturgia e interpretación, de la puesta en escena.

Deudor en formas y fondos de su mentor Rafael Spregelburd, Feldman quiebra su dramaturgia y se muestra como un autor consagrado con obras como “Reflejos”.

Actualmente lleva inmerso años en el PROYECTO PRUEBAS caldo de cultivo de una dramaturgia de la experimentación, todo ello con la Compañía Buenos Aires Escénica.

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¿Desde dónde nace tu escritura, tus propuestas textuales? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?

Nace de una necesidad. Una manera de estar en el mundo sin que las miserias del mismo me dejen atontado, zombie o suicida. Y eso está íntimamente relacionado con la exploración de las zonas de la experiencia, de la existencia, que no pueden ser nombradas por ningún modelo de representación. La obsesión por esos temas me dejan prendido a la existencia.

Tu propuesta “PROYECTO PRUEBAS” nace de una indagación el teatro y sus variables. Las cuatro primeras se presentarán en el Teatro Sarmiento de Buenos Aires después de un trabajo de gran recorrido. De hecho tienen la nomenclatura de “prueba”. ¿Cómo han sido las propuestas de este ciclo feldmaniano? ¿Qué convención querías romper/corromper en cada pieza y qué ha operado en ellas?

Son investigaciones acerca del lenguaje, la percepción, las convenciones, el tiempo, el funcionamiento del acontecimiento, del relato, de las técnicas de actuación, que exponemos a los espectadores con la intención de compartir, de corroborar hipótesis.  También compartimos el registro de dicha investigación a través de una bitácora donde contamos cómo fue el proceso, los conceptos de creamos y sus definiciones, y también por medio de Workshops que abrimos a otros creadores. La idea del Proyecto Pruebas (serán aproximadamente 11 pruebas) es que sea una plataforma para que también otros artistas en colaboración se sumen a la compañía para investigar. Las Pruebas hasta ahora han sido PRUEBA I: EL ESPECTADOR, PRUEBA II: LA DESINTEGRACIÓN, PRUEBA III: LAS CONVENCIONES, PRUEBA IV: EL TIEMPO. Y en marzo del año próximo estrenaremos, también en el Teatro Sarmiento, la PRUEBA V: EL RITMO.  

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¿Existe alguna obra propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercana, y por qué? ¿Alguna obra?

Justamente estoy montando una obra sobre Pier Paolo Pasolini para un ciclo en el Cultural San Martín. La idea es invocar a este autor. Pasolini es extraordinario, no solo por sus obras sino por su pensamiento y lucidez. Su crítica al hombre medio, al consumismo y conformismo. En él me siento reflejado y es un combustible más para seguir creando.

Trabajas y has trabajado como docente en multitud de centros de arte dramático y en usinas creativas. De hecho vas este año a Cali (Colombia). ¿Cómo es tu trabajo en esta parte docente? ¿Difiere algo de tu compañía? ¿Qué nos puedes contar de lo que armarás en Cali?

He dado distintos cursos. Algunos de dramaturgia, otros de actuación y otros de creación escénica. Y claro, están íntimamente relacionados con las investigaciones que vengo desarrollando en el Proyecto Pruebas. Pero también se vinculan con procedimientos creativos vinculados con el accidente, la incomodidad, la imaginación técnica. En Cali, estaré dando un taller de dramaturgia y estará basado en la Imaginación Técnica.

Como tutor inicial de CREADOR.ES ¿qué crees que aporta CREADOR.ES a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz-actor? ¿Qué te aportó a ti como tutor? ¿Qué te llevaste de tu paso por CREADOR.ES?

Para mi este tipo de plataformas creativas son de extrema importancia tanto para el creador como para el tutor. Promueven el desarrollo, potencian materiales en proceso, generan puntapiés fundantes para las obras, generan encuentros no mediados entre artistas, y eso siempre deviene en crecimiento, puesta en crisis, reflexión crítica. Todas circunstancias vitales para la creación. 

[/vc_column_text][vc_empty_space height="15px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_column_text]PROYECTO PRUEBAS - Compañía Buenos Aires Escénica

TEATRO SARMIENTO (Complejo Teatral de Buenos Aires)
Del 20 de Octubre al 4 de Diciembre.
PRUEBA I: El espectador
PRUEBA II: La desintegración
PRUEBA III: Las convenciones
PRUEBA IV: El tiempo

Ciclo Invocaciones
PASOLINI
Centro Cultural San Martín
Estreno:  7 de Octubre.

PROYECTO PRUEBAS - Compañía Buenos Aires Escénica.
TEATRO SARMIENTO (Complejo Teatral de Buenos Aires).
PRUEBA V: El ritmo.
Estreno: marzo 2017.[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_empty_space height="15px"][wolf_single_image image="4125" image_style="shadow"][vc_empty_space height="15px"][wolf_single_image image="4126" image_style="shadow"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="20px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_wp_posts title="Noticias" number="8"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_empty_space height="70px"][wolf_video url="https://youtu.be/-6ynhvReCWU"][vc_empty_space height="15px"][wolf_video url="https://youtu.be/L4rZ6BNS-_U"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]


Talento Creadores: Pedro Martín Cedillo

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Soy Pedro Martín Cedillo. Treinta y siete años. Dramaturgo, actor, director… Ante todo, estudiante continuo que busca crecer humanamente a través del estudio del arte y la investigación de la escritura escénica. Para mí, el arte es la representación de la sensibilidad, capaz de tocar la fibra del alma humana y hacerle conectar con aquello que no es tangible. Lo metafísico.

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¿Desde dónde nace tu escritura, tus propuestas textuales? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?

Mi escritura nace, generalmente, de la necesidad de poner voz a aquellos que ya no pueden hablar. La voz de los muertos, la voz de las víctimas, la voz de los desaparecidos, la voz de los que sufren por cualquier causa…

Me gusta explorar el territorio de la falta de libertad, la represión, la necesidad de los otros para seguir adelante… Me interesan los temas sociales que nacen de la individualidad de una historia íntima y personal.

“El valle de los cautivos” es una obra que mira hacia atrás desde el momento actual. ¿Cómo llegas a este proceso? ¿Cómo es la relación con el material, qué querías contar?

El presente lo forman las historias heredadas del pasado. Aunque no queramos volver la mirada atrás por miedo a convertirnos en estatua de sal, no podemos negar que somos lo que somos por un pasado que pende de un hilo sobre nuestras cabezas.

El valle de los cautivos nace de las historias de la infancia y juventud que mis padres me cuentan del pasado del país. Un pasado con una guerra de la que hemos heredado rencores, perdones, miedos, fantasmas… El proceso de escritura nace de otro taller en el Laboratorio William Layton bajo la tutoría de Laila Ripoll.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="20px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][wolf_single_image image="2988" alignment="center" image_style="shadow" full_size="" link="http://" hover_effect="none" image_size="large"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][wolf_single_image image="2990" alignment="center" image_style="shadow" full_size="" link="http://" hover_effect="none" image_size="large"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="20px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/1"][vc_column_text]

¿Existe alguna obra propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercano, y por qué? ¿Alguna obra?

Lo mejor de la formación continua es que uno crece y se va encontrando en el camino con cada paso. "El valle de los cautivos" habla de mi familia, "Campo de noche y niebla" habla de la fe en el amor, "Self Service"- surgido en Creadores´2014 Creador.es bajo la tutoría de Matías Feldman- forma parte de mí, de la experiencia vivida en el proceso de escritura.- "El jardín del Edén"- texto que actualmente está dirigiendo Pedro Chamizo para dos actrices- Ilbete Sagastizabal y Majo Moreno- habla de mi admiración por el mundo de la literatura como herramienta de libertad y conocimiento… Con ello, pretendo defender que el autor forma parte de su texto. Actualmente, he tenido la suerte de aprender del conocimiento de María Velasco en el Taller de Dramaturgia "Yo es otro," donde me ha maravillado cómo la autoría puede nacer de algo íntimo y personal del autor, haciendo de su intimidad algo colectivo.

Tu texto “Self Service” fue una de las piezas editadas en Creadores 2014. ¿Cómo fue su proceso con Matías Feldman y su evolución?

"Self Service" es uno de los textos seleccionados para la edición de Creador.es 2014. El proceso de escritura propuesto por Matías Feldman surge de la dificultad. La búsqueda de obstáculos en la escritura ayuda a generar nuevas formas dramáticas. El trabajo a través de imágenes disparadoras, supuso una forma de escritura diferente y muy enriquecedora.

Has trabajado tus dramaturgias en dos ocasiones en Creador.es, ¿Qué crees que aporta Creador.es a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz-actor? ¿Qué te aportó a ti? ¿Qué te llevaste de tu paso por Creador.es en la primera y segunda edición?

La experiencia en Creador.es fue muy, muy positiva. No sólo por el taller sino por el encuentro de diferentes creadores. El encuentro creó un clima propicio para la creación, la comunicación, el debate, el aprendizaje… Es una experiencia que recomiendo a todo aquel que quiera crecer en sus formas de escritura, dirección, interpretación...

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Talento Creadores: Caterva Teatre

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Caterva Teatre nace en 2012, de la necesidad de 3 compañeros de estudios de interpretación, necesidad de hacer, crear y encontrar un lenguaje teatral propio. Trabajando contra las adversidades y, paradójicamente, gracias a ellas, aprendemos que la cercanía con el público y verdad son nuestro territorio de creación y exploración. Tras varios trabajos con autores británicos contemporáneos y un texto encargado a Gabi Ochoa que finalmente se convierte en “Deseo y placer” en 2014/15, en junio del 2014 nos decidimos a crear nuestro primer montaje de creación propia, “Paciente”, un texto de Robert de la Fuente en el que vuelca su vivencia personal para afrontar un tema muy actual y cercano como es la dependencia de las personas. Lo que nació como una propuesta de 20 minutos para el festival Russafa Escènica, acaba convirtiéndose, año y medio después, en un montaje honesto y sincero con el cual nos presentamos como creadores que tras cinco años de andadura han encontrado su lenguaje teatral; directo, sin edulcorantes y verdadero.

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¿Desde dónde nacen las propuestas teatrales de Caterva, hay algo de vuestra faceta interpretativa? ¿Qué territorio(s) os gusta explorar?

Nacen de la necesidad de contar aquello que a veces duele oír y ver, pero que tal vez por ello necesita una voz. Nace del vértigo que provoca en el actor enfrentarse a un texto con situaciones límite, o conflictos que piden de ti, como actor y director, un extra de verdad y emoción. Sobre todo buscamos que el espectador tome partido, hacerlo pensar y meterse en el drama y en la piel de los personajes como lo hacemos nosotros. Buscamos que el público salga de una de nuestras funciones planteándose qué habría hecho él en la situación de los personajes.

Solemos investigar en las relaciones humanas llevándolas a territorios hostiles. Intentado mostrar aquellas cosas que suelen quedar atrapadas entre las paredes de una casa, pero nosotros le prendemos fuego a la casa para que salgan fuera y se enfrente al resto del mundo. Buscamos llegar a la verdad, sin juicios de valor ni posiciones y así poder ofrecer que el público se pueda reconocer en nuestros personajes e historias. Que tomen partido.

En vuestro trabajo como actores con otros dramaturgos/as, con otros textos ¿cómo creéis que se desarrolla la dramaturgia en el actor y qué dicen los nuevos creadores en el teatro? ¿Qué os habéis encontrado?

En Caterva somos principalmente tres actores, convertidos por el tiempo y las circunstancias en directores, dramaturgos, productores, etc. Pero partimos siempre del actor creador, del actor que propone y a través del análisis y estudio del personaje y ayuda a completar la dramaturgia con un punto de vista más íntimo del personaje. En las dramaturgias actuales, independientemente del lenguaje, encontramos que hay un claro reflejo del terremoto social que vivimos, un espejo de actualidad que obliga al espectador a enfrentarse a la realidad, o al menos, pensar en ella. Dramaturgos que apuestan por un teatro de contenido más político y social, que te provocan a tomar partido. Es muy necesario esta labor del teatro, que el público pueda también ver sobre las tablas un reflejo de su tiempo y el teatro como medio divulgador y didáctico de una generación tiene la obligación de ofrecer esta lección, de mejorar y enseñar a la sociedad.

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Paciente”, vuestra nueva obra, nace de un proceso de tres piezas que hemos ido yendo en festivales, vuestro espacio, etc. ¿Cómo llegáis a ese proceso? ¿Cómo es la relación con el material, que es realidad que conocéis de primera mano?

Llegamos al descubrir que teníamos que parar, y tomarnos el tiempo necesario para levantar un proyecto desde cero. El inicio viene dado por la propuesta que Robert de la Fuente escribe para Russafa Escènica, al comenzar el trabajo nos damos cuenta que hay mucho material para trabajar y que podemos contar algo mas. Para poder desarrollar el proyecto de manera viable, económica y temporalmente decidimos construir tres piezas e ir mostrándolas en nuestro espacio durante el 2015. Al final del proceso nos encontramos con un montaje en el que llevamos trabajando más de año y medio, que supone una nueva etapa y que consideramos es nuestra producción mas personal y directa.

"Paciente" parte de un hecho real, eso es algo que siempre hemos tenido en cuenta para tratarlo con mucho cariño y respeto. Cierto es que durante el proceso hemos ido tomando perspectiva del hecho real, para centrarnos más en la historia familiar, la dependencia y la carga que soportan los protagonistas de "Paciente".

¿Existe alguna obra propia o ajena de la que, actualmente, os sintáis más cercanos, y por qué? ¿Alguna obra?

Tal vez nuestra referencia como compañía mas directa sea el trabajo de El Pont Flontant, los admiramos mucho como compañía y compañeros. “Com a pedres” es seguramente la producción que mas nos ha marcado. Nosotros trabajamos lenguajes distintos y aún tenemos que madurar nuestro teatro, pero tenemos claro que de mayores queremos ser como el Pont flotant.

Vosotros que sois creadores en tres vertientes (actores, dramaturgos, directores), ¿Qué creéis que aporta Creador.es a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz-actor? ¿Qué os llevasteis vosotros de vuestro paso por Creador.es en la primera edición, donde pudimos ver “Transacción/es”?

La carrera del creador tiene que estar en constante formación, Creador.es es un punto de encuentro inmejorable entre creadores. Tener la oportunidad de establecer contacto con otros creadores de España e Iberoamérica es esencial para conocer y aprender nuevos puntos de vista y lenguajes teatrales. Si además a eso le sumas la situación cultural actual, en la que cuesta tanto llegar y donde tienes que ser todos los personajes de una compañía; actor, director, dramaturgo, productor, distribuidor, etc. Conocer el estado del teatro en otros sitios y establecer puentes y colaboraciones es muy importante.

Para nosotros poder recibir en el salón de nuestro primer Espacio Invisible a la primera hornada de Creador.es fue toda una oportunidad, ya que nos dio entre otras cosas la oportunidad de reponer la función y poder mostrarla frente a compañeros, que difícilmente podrían haberla visto de otro modo. Ese es otro de los puntos positivos de Creador.es, que apoya a las compañías emergentes y genera la muestra de su trabajo.

"Paciente" se podrá ver en la N3/Espai mutant de Las Naves los días 20 y 21 de febrero a las 20 y 19 horas respectivamente. Las entradas ya están a la venta en Las Naves.

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Talento Creadores: Olinda Larralde Ortiz

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TALENTO CREADOR

ENTREVISTA A OLINDA LARRALDE ORTIZ

Actriz, dramaturga y promotora cultural. Mexicana y Holandesa (por naturalización). Habiendo estudiado teatro y dramaturgia en México (UNAM) y actuación en Inglaterra (Bristol Old Vic Theatre School), y debido a su residencia de ya casi diez años en Holanda, ha desarrollado su oficio de manera directa e intensiva a través de tres culturas teatrales diferentes.

Además de su trabajo como actriz en teatro, televisión y (próximamente) cine, Olinda trabaja en la producción de la obra MATERIA PRIMA (de su autoría), y desarrolla el texto de su segunda obra de teatro, ESTELAS of De Overgeblevenen (ESTELAS o Los que quedaron), dentro del programa en Holanda para dramaturgos y directores jóvenes De Tekstsmederij.

Además de estos proyectos, Olinda trabaja desde su asociación de teatro en Holanda para promover el intercambio de las culturas teatrales Holandesa y Mexicana entre sí, y con otras culturas del mundo (recientemente Inglaterra y España).

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¿Desde dónde nace tu teatro, tu escritura? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?
El lugar desde el que trabajo ahora se mueve sin duda e inevitablemente a partir de una sensación de desplazo, de extranjería. El deseo por explorar las distancias entre identidad y otredad es absolutamente lo que mueve el contenido, la forma, y la realización de mis actividades teatrales en estos años.
Mi obra MATERIA PRIMA, por ejemplo, es claramente un esfuerzo por acercar y poner a dialogar a mis dos culturas principales: está escrita en dos idiomas (español y holandés) que se entrelazan y tejen juntos una voz y una historia. MATERIA PRIMA se ensayará y presentará en Holanda y en México con actores y equipo creativo de ambos países.
En ESTELAS of De Overgeblevenen (ESTELAS o Los que quedaron), el texto está escrito en holandés e inglés, y plantea como tema central a la imaginación, el amor, el arte y la sexualidad como indispensables para la supervivencia del hombre. La obra aborda estas fuerzas y explora hasta qué punto son esencias renovadoras de vida, por la flexibilidad que generan y que permite el abrazo de la otredad. En pocas palabras, gran parte de lo que propongo con ESTELAS es que la otredad es indispensable para la supervivencia en todos los niveles: espiritual, individual, social y político; y que se alcanza a partir de las fuerzas que menciono (la imaginación y el arte tan necesarias como el amor y la sexualidad).
Por otro lado, hay un factor de gran influencia en todo lo que escribo, que es mi actividad actoral. Cada vez se hace más claro que escribo desde una perspectiva muy cercana a los actores, al escenario, al público, a la experiencia teatral de quienes de hecho estarán ahí al momento de la representación.

¿Existe alguna obra de la que, actualmente, te sientas más cercana, y por qué? (propia o no)
Definitivamente son en este momento MATERIA PRIMA, ESTELAS of De Overgeblevenen, y Seminal (O La Semilla de Edgar Chías) las más cercanas, sencillamente por estar ahora muy activa en torno a ellas.
Hace apenas dos días tuvo lugar la lectura de algunos fragmentos de ESTELAS en Amsterdam; con MATERIA PRIMA estamos por organizar una especie de "pitch" o de "audición" de la obra para teatros en Holanda; y con Seminal estuve dirigiendo la lectura de fragmentos para CREADOR.ES en Valencia, y en Londres con el Instituto de Estudios Mexicanos de la UNAM en King´s College.

Tal vez sea la lectura dramatizada de “La semilla” de Edgar Chías, que pudimos ver en esta edición de Creador.es 2015, fue un trabajo muy interesante con el texto de Edgar, ¿Cómo te planteaste el trabajo con los actores y con el texto tan rico de Edgar Chías? ¿Cómo fue la experiencia en Creador.es?

Empiezo por decir que la experiencia en CREADOR.ES fue hermosa, y que la atesoraré siempre.
Yo no sabía si con cinco días de ensayo y actores que no conocía (CREADOR.ES me propuso trabajar con actores valencianos que invitaron ellos mismos), podría lograr compartir con fluidez las cualidades únicas del texto de Edgar. Estoy muy contenta de haber tomado el riesgo porque los actores que invitaron resultaron ideales. Tuvieron gran apertura y entrega hacia el texto y hacia lo que les propuse explorar, y desde la gran belleza humana y creativa de cada uno, enriquecieron la lectura y la transformaron en una experiencia teatral realmente viva.

Seminal (como muchos o todos los textos de Edgar Chías) apela a la creatividad de los actores de una manera muy activa. Desde la palabra y el estilo, orilla al actor a cambiar constantemente de posición narrativa. Por un lado fuerza al actor a moverse continuamente, por otro lo acerca a una gran libertad de interpretación. Yo quería compartir con el público presente en la lectura un poco de esta gran cualidad del texto, además de por supuesto mostrar los muy relevantes temas que toca Seminal en íntima relación con la forma en la que está escrita.
En Seminal es un coro quien habla al espectador, un canto de resonancias cósmicas que pareciera venir viajando desde el teatro griego, hasta los diálogos más naturalistas de los personajes individuales, y a través de los cuerpos y la voz de los actores. En una sola obra se entrelazan estas tres dimensiones (la de toda la historia de la humanidad, la de la trama de la obra, y la de los actores en escena) en una dinámica lúdica, ágil, líquida, que mantiene a actores y público activamente presentes en la trascendente reflexión central de Seminal: la posibilidad de renacer, de renovar el presente, y de dar intención y curso al futuro.[/vc_column_text][vc_empty_space height="15px"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_empty_space height="40px"][wolf_single_image image="2919" alignment="center" image_style="shadow" full_size="" link="http://" hover_effect="none" image_size="large"][vc_empty_space height="15px"][wolf_single_image image="2922" alignment="center" image_style="shadow" full_size="" link="http://" hover_effect="none" image_size="large"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][wolf_single_image image="2903" alignment="center" image_style="shadow" full_size="" link="http://" hover_effect="none" image_size="large"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_empty_space height="15px"][vc_column_text]

¿Qué ha supuesto la experiencia de Creador.es? ¿Hay propuestas así en Holanda o México que conozcas? ¿Qué nos puedes recomendar de Holanda, de Amsterdam, que es donde vives, con respecto al teatro?

CREADOR.ES me ha llenado de energía y además me ha expuesto a mucho de lo que se está haciendo en otros países, particularmente en España. Ha sido de gran valor conocer las propuestas de residencias artísticas en Valencia, Madrid y Barcelona, por ejemplo; o conocer el trabajo que está haciendo Jorge Hugo Marín en Bogotá, Colombia, a través de su compañía La Maldita Vanidad. Ha sido interesante saber del trabajo de Puy con Vidal, y conocer algunas de las propuestas teatrales en Valencia que disfruté mucho. Y claro, el principal regalo ha sido poder relacionarme tan activamente con el maravilloso texto de Edgar. Es un trabajo que ha alimentado mi alma y estará presente en todo lo que haga en el futuro.
Creo que la lista de lo bueno que me trajo colaborar con CREADOR.ES es larga, ¡Y eso que me tuve que perder de varias de las actividades y masterclass por estar ensayando y por no estar en Valencia durante todo el festival! Creo que todo esto ya da frutos en mi creación y actividad individual, y que externamente puede desarrollarse más en algún momento, dar otros frutos más. De cierta forma ya los está dando en términos prácticos también pues está la intención de realizar Seminal en Valencia y llevarla a otros países.
CREADOR.ES realmente provoca un movimiento fértil, está lleno de vida.
Con respecto a la pregunta sobre Holanda: hay sin duda algunas propuestas internacionales de creación.
En primer lugar quiero contarles de De Tekstsmederij (que en español significa La Fragua de Textos), que me abrió las puertas como autora y que ha favorecido en gran medida mi actividad en la cultura teatral holandesa. En De Tekstsmederij facilitan la colaboración entre autores y directores jóvenes a través de un proceso de ocho meses para la escritura, y organizando lecturas públicas con actores profesionales para miembros de todos los estratos del quehacer teatral en Holanda (dramaturgistas, casas productoras, directores, compañías grandes y pequeñas). Está ahora en sus planes realizar este proceso con Turquía y junto conmigo lo llevaremos a México. Están interesados en realizar estos intercambios con otros países, ojalá pueda hacerse en España también.
Otra propuesta de creación abierta al ámbito internacional que lleva ya un tiempo es DAS´ARTS. Ahí ofrecen una maestría en creación e investigación teatral que se amolda completa y profundamente a los intereses particulares del artista.
Quizá lo que haya más en Holanda a nivel internacional, sean los festivales para obras teatrales ya montadas. Está Noorderzon en Groningen, por ejemplo, que programa obras de todo el mundo de gran calidad. Es un festival muy interesante, muy atrevido.
Holland Festival es otro festival abierto a montajes internacionales, y por supuesto Fringe, que está en tantas partes del mundo.Y hay que mencionar a Bellevue Theater en Amsterdam, con quien comienzo a colaborar más estrechamente desde hoy, que es uno de los corazones de la cultura teatral holandesa desde hace tiempo, principalmente para creadores teatrales de nuevas propuestas, y que abre cada vez más sus puertas a creadores internacionales.

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Talento Creadores: Néstor Mir

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TALENTO CREADORES.

ENTREVISTA A NESTOR MIR.

Soy Néstor Mir, tengo 43, creo en la cultura como motor de cambio social y personal, y me gustaría presenciar el nacimiento de un nuevo orden en el que la sociedad civil dejase de pensar en términos de triunfo o ganancia y pasase a pensar en términos de aprendizaje y crecimiento personal.

¿Desde dónde nace la escritura teatral, hay algo que venga de tu faceta musical? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?
Mi escritura teatral nace del momento en que me tomé en serio mi necesidad de escribir. Querer escribir me llevó a descubrir el teatro, en concreto al taller de construcción de personajes complejos de Paco Zarzoso. Mi formación teatral ha sido escrita y en esas obras escritas, siempre que he podido, he metido la música, a veces de manera central, otras de manera colateral.
En el hecho teatral hay algo que me interesa sobre todo lo demás y es ese lugar en el que la realidad se dispara hasta el punto que deja de ser realidad, que se convierte en un espacio en el que todo es posible. Ahí se puede llegar por el texto, por la acción o por la situación. Y luego volver a atar la historia a la realidad. Y luego volver a dispararte, quizás más lejos aún, a un lugar aún más insospechado.

¿Existe alguna escritura propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercano, y por qué?
Estoy pendiente de ver lo que hacen los creadores, coetáneos muchos de ellos, con los que comparto el deseo de que todo sea posible en una dramaturgia, en el sentido de que haya una mezcla total de géneros: cine, cómic, literatura pulp, documental, movimiento, video juego, performance, etc.. La combinación de todos esos géneros cuando te pones a escribir un texto hace que surjan experiencias inesperadas, y lo inesperado es algo que siempre me ha gustado. Luego, para mí, es importante que todo eso camine en un sentido y que se consiga transmitir con verosimilitud.

Has estrenado un espectáculo recientemente, “La disolución doméstica en la conquista del oeste”, que aúna todas tus herramientas multidisciplinares. ¿Cómo mezclas teatro, música en directo, audiovisual, fotonovela en escena? ¿Qué es?
Digamos que hay diferentes maneras de llegar al hecho teatral, uno de ellos puede ser escribiendo una historia, y otro puede ser desde un material no concebido desde la escritura de una historia.
La disolución doméstica de la conquista del Oeste pertenece a la segunda categoría. Supone ponerte a trabajar con diferentes tipos de material, que originalmente no tienen relación aparente, y que finalmente les encuentras un nexo dentro de un hecho teatral.
La mezcla surgió de la siguiente manera: estaba montando el docubooktrailer La conquista del Oeste para la presentación de mi libro La conquista del Oeste. Estuve un par de meses montándolo y, quizás por esa inercia de trabajo, me pareció lo más normal del mundo convertir un ejercicio que nos había sugerido hacer Alberto Conejero en CREADOR.ES 2014, hablar con diferentes “yos”, en otro artefacto audiovisual, esta vez con música y con lectura dramatizada en directo. Finalmente en esa efervescencia, decidí convertir la fotonovela que hice para la promoción de mi disco La disolución doméstica en otro artefacto audiovisual. Así pues el soporte audiovisual se convirtió en el primer hilo conductor. Después, para convertirlo en un hecho teatral tuve que pensar en cómo representarlo en directo. Para ello compuse música para cada una de las partes, decidí leer algunas partes en directo y escribí un hilo conductor para entrelazar cada parte por un discurso coherente. El discurso es variable, se acopla al espacio al que voy.

Néstor Mir Creador.es Residencias teatrales

Aparte de la labor como creador eres el alma mater de Malatesta records. ¿qué proyectos teatrales, creativos tiene la marca?
Desde Malatesta Records siempre ha habido, sobre todo, una voluntad de agitación socio-cultural. Ofrecer cosas que creíamos necesarias y en las que el mercado no estaba interesado por poco rentables y que las instituciones públicas ninguneaban, siendo del signo que eran, por molestas. Y ahí ha entrado de todo, desde la publicación de discos autogestionados, festivales de música, recitales de poesía, documentales, circuitos vermut etc. hasta, hoy en día, la publicación de libros y alguna que otra incursión, eso sí más personal, en el la producción teatral.

En realidad Malatesta Records es un paraguas desde el que diferentes artistas, si quieren, pueden trabajar en sus proyectos desde la autogestión, compartiendo sinergias y experiencias.

De ahí nace la vertiente editorial de Malatesta Records y la publicación de mi libro, La conquista del Oeste, y el libro de Mr. Perfumme, Eso fue lo que pasó.

¿Cómo ha sido tu incursión en una nueva creación, la novela “La conquista del oeste”?
Escribir una novela tiene un registro particular que comparte pocas cosas con escribir una canción o una obra de teatro. Pero como todo, es cuestión de tiempo, dedicación e investigación de los mecanismos que hacen funcionar ese peculiar artilugio. Durante el tiempo que estuve escribiendo La conquista del Oeste tenía siempre en mente el imperativo de que menos es más, y que había que contar la historia de la mejor manera enrollándose lo mínimo, conseguir una buena arquitectura, conseguir que fuera dinámica, y sobre todo, y aunque parezca una obviedad, conseguir el tono narrativo que te hiciese sentir que te estabas leyendo una novela y no un diario.

Tú que eres artista multidisciplinar, ¿Qué creéis que aporta Creador.es a la formación del creador/a, dramaturgo-a, actriz-actor? ¿Qué te has llevado tú en estos años que has estado en Creador.es?
Néstor Mir Residencias teatrales 2014Lo de artista multidisciplinar lo utilizo de forma irónica en el curriculum que hay en mi blog, pero cuando lo oigo así, en serio, me da un poco de miedito.
Digamos que como la mayoría de gente que hoy en día crea, hay que tener al alcance el máximo de instrumentos y esto, es verdad, te hace mezclar disciplinas pero esto puede suponer también que no sepas utilizar bien ninguna de ellas. Pero esto es algo que asumo porque considero que el motor de la necesidad de contar es más importante que la necesidad técnica de una propuesta.
Sé que la técnica es muy importante, que es muy importante también la virtud, el don, la capacidad, el talento, pero más importante que todo esto es tener algo que decir, y tener algo que contar. Para mí sin algo que contar, todo lo anterior no es más que mero exhibicionismo, que puede ser muy interesante y espectacular, pero no es mi rollo.

Creador.es es en este sentido, y por eso he repetido dos años, es un espacio perfecto para testar aquello que tengas en mente contar. Te permite evaluar la recepción que la gente va a tener de aquello que estás elucubrando. También te permite posicionarte con respecto a los demás en cuanto a estilo, inquietudes y modos de trabajo. Puedes intuir de primera mano como va a funcionar un texto, también el coste de producción que te va a suponer. Puedes salir teniendo un visión global del proyecto que tienes entre manos y la mejor manera de concretarlo y que se convierta en un hecho teatral real.

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