Actor, director, guionista de televisión y dramaturgo. Guionista y director de la serie L’Alqueria blanca. Co-director y co-guionista del largometraje “Faltas leves”. Tras una larga temporada centrado en la dirección y el guión, vuelve a los escenarios como actor en Ártico de Xavo Giménez. Actualmente compagina su presencia como actor en los montajes Margaritte Gautier de Teatro de la Resistencia y Síndrhomo de La teta calva, con L’últim viatge de Cary Grant, un texto propio y compartiendo dirección con Iaia Cárdenas.

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¿Desde dónde nace tu escritura teatral, hay algo que venga de tu faceta interpretativa? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?
Para bien o para mal, mi relación con el teatro siempre ha estado vinculada a todo lo que he mamado de niño. Me he criado viendo un montón de cine clásico y esa búsqueda del “final feliz” de las películas antiguas va con casi todo lo que escribo. Me pasa también con la música: el jazz. Hay algo macabro en ello, pero me parece alucinante que música o películas de los años 40, tengan tanta vida, sabiendo que las personas que las hicieron ya no existen. Pelín necrófilo, jaja… He de reconocer que siempre he partido de estructuras e historias más clásicas. De todos modos, intento huir de lo convencional, pero irremediablemente algo queda. De adolescente sí recuerdo como los primeros montajes de Alberola, Nit i dia o Estimada Anuchka, me llevaron a querer escribir. Mi escritura se acerca a la televisión y al cine, que es lo que he mamado, más que al teatro.

En tu trabajo como actor con otros dramaturgos/as, con otros textos, ¿Cómo crees que se desarrolla la dramaturgia en el actor y qué dicen los nuevos creadores en el teatro? ¿Qué te has encontrado?
Como actor, uno siempre se ha de poner al servicio de lo que quieren contar otros. Dentro de la complejidad que entraña crear un personaje, la responsabilidad, a mi entender, recae más en el dramaturgo y en el director. El actor no es más que una pieza en manos de ellos. Desde que volví a la interpretación, tras un paréntesis centrado en la escritura para la televisión, he tenido la suerte de trabajar con gente que considero muy interesante. Los textos de Nacho López Murria y su poética han sido un gustazo. Recientemente Néstor Mir y su El Ring, que surge también de creadores…. He tenido la suerte de trabajar con gente con talento que han hecho que el trabajo con ellos sea muy fácil.
Y luego regalazos como el Síndrhomo de Iaia Cárdenas y la dirección de Xavo Giménez.

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“El último viaje de Cary Grant”, tu nueva obra, nace del taller de Alejandro Tantanian en Creadores del 2014, ¿Qué potenció el tutor, de dónde nace y dónde ha llegado?

La propuesta del taller consistía en arrancar de un material ya escrito y combinarlo con tu propia creación. Yo llevaba ya la idea de una obra y le plantee a Alejandro la posibilidad de basarme en un material muy concreto: Las películas de Cary Grant. Como decía, desde niño el cine clásico me ha marcado mucho. Arranqué la historia sin saber exactamente dónde me iba a llevar. No tenía claro un final, ni siquiera un desarrollo. Tantanian ayudó a enfocar. A eliminar cosas que pudieran despistar y a centrar la historia en un camino concreto. En ningún momento te decía si algo era bueno o no. Un respeto máximo por las intenciones del autor-alumno. Hice una primera versión y la dejé reposar. Al tiempo surgió la posibilidad de ponerlo en escena. Con Iaia Cárdenas en la codirección del montaje, todo ha pegado un giro inesperado. Estuvimos hablando y nos pusimos a trabajar con los actores. Y el texto ha pegado, creo yo, un cambio brutal, y a mejor. La primera escritura fue un trabajo personal. Ésta segunda tiene mucho de trabajo de grupo. De escuchar, de ceder cuando alguna cosa te parece mejor que lo que tú propones. En cierto modo, mi obra ha dejado de ser “mi obra” para ser la obra de Héctor Fuster y Alejandra Mandli (que me acompañan sobre el escenario), Iaia Cárdenas y mía. Estrenamos en breve y tengo muchísimas ganas de enseñar el resultado.

¿Existe alguna escritura propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercano, y por qué? ¿Alguna obra?

Ahora me pillas demasiado obsesionado por nuestro Cary Grant. Me siento muy cercano a lo que escribo porque en esta obra toco cosas que me han afectado personalmente en este último año. Relaciones familiares, el peso del pasado….

En cuánto a la escritura ajena, me gustaría centrarme en lo que se hace aquí. Hay dos personas que para mí están haciendo un trabajo espectacular. Iaia Cárdenas ha participado activamente en reenfocar L’últim viatge de Cary Grant. Como dramaturga y directora me parece algo fuera de serie. Y Xavo Giménez, y sus últimos montajes Penev y, sobretodo Llopis, son algo a tener más que en cuenta. Conozco a Xavo casi desde niños y empezamos en esto del teatro juntos. Ver dónde está ahora a base de curro y talento me parece acojonante.

Tú que eres una creador en tres vertientes (actor, dramaturgo, director), ¿Qué crees que aporta Creador.es a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz-actor? ¿Qué te has llevado tú de tu paso por Creador.es?

Yo salí del taller de Creador.es con una obra bajo el brazo. A la hora de arrancar un proyecto me considero una persona perezosa. El taller con Tantanian me sirvió de impulso para arrancar la escritura. Siempre he funcionado mejor con presión. Con la ficción para televisión funcionaba así. Has de acabar un guión de 70 páginas en apenas semana y media. Con los talleres ocurre eso. Has de entregar 10 páginas un día y a los dos, otras 10. Te obliga a crearte un hábito. Para un escritor, los hábitos son fundamentales. Lo importante es tener claro lo que quieres contar y “aprovecharte” de la sabiduría de los demás. Tanto Tantanian, como el poder escuchar las opiniones del resto de compañeros-dramaturgos sobre tu trabajo hacen que el paso por CREADOR.ES haya merecido la pena con creces.

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