Talento Creadores: Víctor Sánchez Rodríguez

Soy director de escena y dramaturgo. Dependiendo de la semana, me considero un director que escribe o un dramaturgo que dirige. Normalmente me decanto por la primera definición porque siempre estoy deseando acabar el texto para volver a una sala de ensayo

¿Desde dónde nace tu escritura, tus propuestas textuales? ¿Qué territorio(s) te gusta explorar?

Mi escritura nació del aburrimiento. Cuando empecé a escribir, recuerdo que las tardes después de clase se me hacían interminables. Después empecé a escribir porque no conseguía muchas de las cosas que deseaba, la adolescencia y todo eso. Escribí también cuando empecé a comprender que este mundo fue y será una porquería ya lo sé en el 506 y en el 2000 también, como dice el tango. Luego también escribí para que me quisieran los demás de alguna manera. Ahora creo que son dos los nervios que tensan mi escritura: por una parte, ahuyentar mis miedos más terribles, por otra, intentar arrojar un poco de luz al momento presente. Arrojar algo de luz para que no te la metan tan doblada.

“Nosotros no nos mataremos con pistolas” está nominado a los Max, y además pasó por CREADOR.ES el año pasado, ¿Cómo ha sido este proceso y salto desde una sala alternativa en Valencia (Sala Ultramar) a Madrid (Lara -no estamos en el Off, estamos en la sala grande- y resto de bolos)? ¿Qué os habéis encontrado en el camino que más te haya llamado la atención?

El proceso… pues ha sido un proceso. Complicado y gratificante, como lo son casi todos. Creo que pasarán los años y me seguiré acordando de todo lo que supusieron las Pistolas, ensayos con legañas, cafeína en vena para aguantar jornadas de más de doce horas, las dos primeras semanas de exhibición en Ultramar, los primeros bolos, las decisiones que tuvimos que tomar… Suerte que cuento con la ayuda de Teresa Juan, alma visible e invisible de la compañía, y de Silvia Valero, que nunca desfallece y es impecable en el escenario y fuera de él.

Hay ciertos montajes que te marcan, que mientras los estás ensayando sabes que serán especiales de alguna manera porque se consigue un entendimiento en lo artístico, se consigue hablar el mismo idioma, bailar la misma música. Si se tiene la suerte de que toda la energía que se puso en los ensayos traspase a los espectadores y tu obra se recuerde con cariño porque para muchos fue, en cierta manera, una catarsis… Eso es una recompensa difícil de olvidar.

Por el camino nos hemos encontrado con muchas voces que, a raíz de la ver la obra, han querido compartir su historia con nosotros. Mucha gente que no conocía me ha escrito y ha compartido conmigo su intimidad y experiencias, algunas muy brutas. La semana pasada un tipo me envío su libro a mi piso, Generación selfie, porque vio la obra y le pareció que había un eco considerable con su investigación. Estos ecos en el público creo que ha sido y será lo mejor que me ha (nos ha) reportado este espectáculo.

También nos hemos encontrado con dificultades que se escapaban de nuestro control. Cuando exhibes tu trabajo en teatros de diferentes tipologías te ves obligado a cambiar y adaptar, a hacer concesiones a la realidad que se impone. Nosotros concebimos las Pistolas como un espectáculo próximo, de cámara o de teatro de formato medio. Ha habido plazas en las que la calidad del trabajo se ha visto repercutida porque el espacio de la representación distaba mucho de ser el ideal. Pero hay que hacerlo igualmente. Al final de la función, el agradecimiento ha sido similar la mayoría de veces. Hay que hacerlo siempre, porque hacer tiene bastante que ver con amar algo (hala!!!!!). Y bueno, la situación económica… para qué comentarla.

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¿Existe alguna obra propia o ajena de la que, actualmente, te sientas más cercano, y por qué? ¿Alguna obra?

Acabo de terminar una obra que he estado escribiendo durante un año y medio que es fruto de un viaje a Cusco, Perú.

Cuando salí del hostel bastante céntrico de la ciudad, con bastante mal de altura, sentí un “subidón” bastante grande al mirar a mi alrededor y comprobar, con cierto estupor, que muchos lenguajes se superponían: el lenguaje barroco de la dominación española, la resistencia andina, los estragos de las políticas neoliberales en Latinoamérica, el turismo de masas que todo lo desvirtúa, el amor de algunas parejas de turistas, colonialismo, neocolonialismo.

Todo eso en la Plaza de Armas de la ciudad del Cusco, que es muy parecida a una plaza de Castilla. De repente, fui consciente de que estaba en una ciudad que, en algún momento, fue considerada como parte de España, la capital de una provincia más. Somos consientes de que nuestro país fue imperialista y dominador pero creo que no albergamos una conciencia directa. Tampoco se nos explicó bien en la escuela, donde se pasaba, prácticamente, de los Reyes Católicos a la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones. De ultramar nadie quería hablarnos, no entraba en los planes de estudio. Nos aprendimos las revoluciones liberales de EEUU y de Francia pero no las de Argentina o Chile.

Y bueno, en realidad la obra es una historia de amor o desamor, pero algo de todo lo comentado anteriormente también late en ella.

En cuanto a obras ajenas, en primer lugar, destaco la de mi compañera Lucía Carballal (pero como veo que la siguiente pregunta me exhorta a hablar de nuestra relación, luego lo explico en detalle). Por otro lado, no sé si me siento cercano pero me inspira mucho y he aprendido de la obra de Romina Paula (sobre todo Fauna), Guillermo Calderón (sobre todo Neva y Villa), Rafael Spregelburd, Alfredo Sanzol y Paco Zarzoso. Comento los que me han influenciado en los últimos años por no hacer la lista mucho más prolija.

En junio pones en escena en la propuesta del CDN Escritos en escena un texto de Lucía Carballal, con la que habías trabajo en “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”, ¿Qué nos puedes adelantar de ella? ¿Qué te une a Lucía y a su dramaturgia como director?

Los Temporales cuenta como un grupo de trabajadores trata de adaptarse a las nuevas condiciones laborales de su empresa a través de la intervención de un coach. La intención de Lucía, creo que no me equivoco, es mostrar la ambigüedad ideológica que existe detrás de muchos nuevos gurús y de cierta literatura de autoayuda cuya finalidad es dudosa: bajo la premisa de ayudarte a cambiar tu vida en realidad intentan convencerte de que no hay otra “realidad” que la que impone el liberalismo económico y la globalización.

A Lucía me une una amistad muy profunda y, por lo tanto, una gran comprensión de su universo fruto de años de relación (muchos cafés, muchos cigarros). Creo que esto es importante. Cuando encuentras a alguien con el que te entiendes artísticamente se forma una especie de matrimonio. Para que esta unión se dé debe de existir cierta admiración por el otro.

De su dramaturgia me seduce su preocupación por el presente. Lucía es una dramaturga que cree en el poder (y deber) ético que tiene nuestro oficio. Eso me seduce de ella. A parte es una buena brújula en los procesos. Y una persona con una ética inquebrantable. De su estilo, admiro su contención y la manera que tiene de hilar fino; su economía expresiva.

 

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Conoces CREADOR.ES por tu paso en la segunda edición en una mesa redonda y el tercer año por las funciones de “Nosotros no nos mataremos con pistolas”. Además eres “hijo” de Panorama Sur, propuesta similar a CREADOR.ES en Buenos Aires. ¿Qué crees que aporta CREADOR.ES a la formación del creador/a, dramaturgo/a, actriz/­actor? ¿Qué te aportó a ti Panorama Sur? ¿Qué te llevaste de tu paso por CREADOR.ES en estas ediciones y que crees que se pueden llevar los alumnos de la cuarta edición?

De Panorama Sur me quedo con toda la gente que conocí, muchos son familia ya, y el respeto que se dio a las poéticas de cada cual en las clases con Alejandro. Quiero resaltar eso de Tantanian, el respeto hacia los demás que impone en sus clases. “Lo que tú piensas sobre la obra de él quizás a él no le sirva de nada”, o algo así dijo el primer día y yo me lo grabé a fuego. Creo que he aprendido mucho más intentando asomarme a la obra de mis colegas desde ese respeto y ganas de comprender al otro, de intentar ponerme en su lugar de verdad aunque sepa de antemano que de “verdadverdad” jamás voy a conseguir estar.

Creo que CREADOR.ES facilita ENCUENTROS, y eso es de lo mejor del teatro. Así que sobran más motivos.


Nosotros no nos mataremos con pistolas

Abril

8/ Quart
9/ Catarroja
10/ Sollana
15/ Almoradí
22/ Alcúdia
29/ Almussafes

Junio

3 y 4/ Málaga
23/ Alzira

A España no la va a conocer ni la madre que la parió

Abril

1/ Sagunt

Mayo

Del 4 al 29 en Teatro del Barrio (Madrid)

Septiembre

Del 31 de agosto al 25 de septiembre en el Teatre Talia (Valencia)


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